Karosea
Poeta asiduo al portal
Tus ojitos castaños como grandes granos de café
me miraron abismales y pude percibir en ellos,
la angustia que te habitaba por nacer ya mal herido
al ir cargando como cruces la desidia de los otros.
Primero la de tus padres, luego la de varias soledades
que van por las sociedades marcando clases sociales.
Fue un diálogo silente dónde noté mil heridas,
de ser hijo de una madre que de antes no quería
que no pudo, que no tuvo el cariño que aspirabas;
con un padre bien cobarde que a golpes te nominaba,
y demandaba al pendiente que tu niñez cancelaras,
sin darte ningún trato humano, te subastó como paria.
Pequeño de ojitos tristes que apenas sabe soñar,
solo puede como esclavo tapar su vacío existencial,
saturándose de PACO, merca, pasta y algo más…
Deambulante callejero, pide, toma y nunca da,
y en eso que siempre se carga calma el hambre,
aplaca el frio e imagina una familia que sabe, es ideal.
Expuesto a la contienda de sobrevivir en la calle,
se camuflajea con otros que muy distintos no son,
tomando forzosa conciencia de su real condición.
Desgarrando sus heridas por ser borde, por ser parte
de a los que siempre restaron en sus posibilidades,
de los que son destruidos, sin que a muchos los alarme.
me miraron abismales y pude percibir en ellos,
la angustia que te habitaba por nacer ya mal herido
al ir cargando como cruces la desidia de los otros.
Primero la de tus padres, luego la de varias soledades
que van por las sociedades marcando clases sociales.
Fue un diálogo silente dónde noté mil heridas,
de ser hijo de una madre que de antes no quería
que no pudo, que no tuvo el cariño que aspirabas;
con un padre bien cobarde que a golpes te nominaba,
y demandaba al pendiente que tu niñez cancelaras,
sin darte ningún trato humano, te subastó como paria.
Pequeño de ojitos tristes que apenas sabe soñar,
solo puede como esclavo tapar su vacío existencial,
saturándose de PACO, merca, pasta y algo más…
Deambulante callejero, pide, toma y nunca da,
y en eso que siempre se carga calma el hambre,
aplaca el frio e imagina una familia que sabe, es ideal.
Expuesto a la contienda de sobrevivir en la calle,
se camuflajea con otros que muy distintos no son,
tomando forzosa conciencia de su real condición.
Desgarrando sus heridas por ser borde, por ser parte
de a los que siempre restaron en sus posibilidades,
de los que son destruidos, sin que a muchos los alarme.
Última edición: