Sheyla
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tortura sicológica
tu número revisa
mis pláticas
cada día
cada hora
como si te importara que yo te lea,
que también te busque.
Otros… me escriben
y sigo de largo sin mirar tu
presencia online.
simulo -olvido-,
que no me importas
que la ausencia de tus palabras
no duele
que no estoy empeñada en “comprender”
¿Qué pasó? ¿Qué cambió?
¿Por qué te pienso?
Mis ojos se empañan:
No pasa ¡nada!
“es la maldita regla que me pone sensible”
Me miento
y voy por un chocolate
que me calme la sed
por tus dulces besos,
hoy gélidos.
Cerré la cuenta
para evitar la maldita manía de revisar
mientras mi corazón emite
distinta pulsación
—como si estuviera vivo—
Dos días…¡ maldita sea!
—me ahogué 48 horas—
A las 4 am habilité la cuenta.
otra vez pasaste a revisar,
Otra noche que me trago tu silencio.
Cenia Castro
2014
tu número revisa
mis pláticas
cada día
cada hora
como si te importara que yo te lea,
que también te busque.
Otros… me escriben
y sigo de largo sin mirar tu
presencia online.
simulo -olvido-,
que no me importas
que la ausencia de tus palabras
no duele
que no estoy empeñada en “comprender”
¿Qué pasó? ¿Qué cambió?
¿Por qué te pienso?
Mis ojos se empañan:
No pasa ¡nada!
“es la maldita regla que me pone sensible”
Me miento
y voy por un chocolate
que me calme la sed
por tus dulces besos,
hoy gélidos.
Cerré la cuenta
para evitar la maldita manía de revisar
mientras mi corazón emite
distinta pulsación
—como si estuviera vivo—
Dos días…¡ maldita sea!
—me ahogué 48 horas—
A las 4 am habilité la cuenta.
otra vez pasaste a revisar,
Otra noche que me trago tu silencio.
Cenia Castro
2014