Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Amanece
el rio me ha acompañado dos veces,
he seguido la sombra de los pinos
con los ojos
toda esta noche,
el canto de las ranas
le ha puesto un nuevo ritmo
a esta soledad.
He callado, toda la noche
he pensado en ti , toda la noche,
el estío llego inusitadamente
a nuestros confines,
veo caer por la viga de la terraza
una gota de agua
¿Cómo es posible me digo?
aunque el sol amenace con abrazarnos
la noche tiene humedad
la noche tiene recuerdo
la noche tiene esa gota de agua
que se desliza y lucha en esta inmensidad.
Motores de avión ¡esta noche!
Si,
en esta noche con una luna y dos estrellas
completamente solo
y completamente vacio
con ranas cantando
y pájaros desconocidos
que aún están despiertos,
un cigarro o dos más quizás
un whisky negro para recordar,
la sombra de los pinos
la luna llena inquietante
en el negro cielo
una madre caballo
alimentando a un potrillo.
Qué lejos estoy del mundo
el rió me ha acompañado dos veces
con su ruido,
rio que muere en el bravo estío
motores de avión esta noche
que me dicen que aún estoy vivo,
vivo porque respiro
vivo porque puedo mirar la sombra
de los pinos
vivo por que la luna no se ha ido
vivo porque pienso en ti y siento
ruido en los caminos
en la oscuridad siento ruido,
en la oscuridad las ranas cantan
lo mismo
¿Esto es humedad o es lo que falta
de tu tiempo?
dos gotas han caído en medio de estío
en medio de esta noche singular
en algún lugar del mundo
en una mesa circular,
sentado sin más fin que pensar en ti
con un whisky negro como antídoto
y con una distancia filosa
de verde brillo.
De negro visto y de barba en el pecho camino,
el tiempo se ha secado como el rio
el rio tiene sus motivos
yo aún no encuentro los míos
¿ por qué no puedo amanecer una noche contigo?
amanece no hace frio
y las sombras se llenan de luz
han callado los ruidos desconocidos
una noche entera de mesa circular,
tan solo como un pino en Nepal
tan vacio como una caja de condones
en carnaval,
un whisky negro más
dos cigarros o tal vez más.
El canto de las ranas no calla
y tú no te callas jamás
no sé ni donde estas
ni se me has de amar,
un pájaro raro canta a mi espalda
una canción singular
estridente como pelea a cuchillo
brillante como una muerte al amanecer,
he de morir
tal vez ,
whisky negro otra vez,
las sombras de los pinos
se van.
el rio me ha acompañado dos veces,
he seguido la sombra de los pinos
con los ojos
toda esta noche,
el canto de las ranas
le ha puesto un nuevo ritmo
a esta soledad.
He callado, toda la noche
he pensado en ti , toda la noche,
el estío llego inusitadamente
a nuestros confines,
veo caer por la viga de la terraza
una gota de agua
¿Cómo es posible me digo?
aunque el sol amenace con abrazarnos
la noche tiene humedad
la noche tiene recuerdo
la noche tiene esa gota de agua
que se desliza y lucha en esta inmensidad.
Motores de avión ¡esta noche!
Si,
en esta noche con una luna y dos estrellas
completamente solo
y completamente vacio
con ranas cantando
y pájaros desconocidos
que aún están despiertos,
un cigarro o dos más quizás
un whisky negro para recordar,
la sombra de los pinos
la luna llena inquietante
en el negro cielo
una madre caballo
alimentando a un potrillo.
Qué lejos estoy del mundo
el rió me ha acompañado dos veces
con su ruido,
rio que muere en el bravo estío
motores de avión esta noche
que me dicen que aún estoy vivo,
vivo porque respiro
vivo porque puedo mirar la sombra
de los pinos
vivo por que la luna no se ha ido
vivo porque pienso en ti y siento
ruido en los caminos
en la oscuridad siento ruido,
en la oscuridad las ranas cantan
lo mismo
¿Esto es humedad o es lo que falta
de tu tiempo?
dos gotas han caído en medio de estío
en medio de esta noche singular
en algún lugar del mundo
en una mesa circular,
sentado sin más fin que pensar en ti
con un whisky negro como antídoto
y con una distancia filosa
de verde brillo.
De negro visto y de barba en el pecho camino,
el tiempo se ha secado como el rio
el rio tiene sus motivos
yo aún no encuentro los míos
¿ por qué no puedo amanecer una noche contigo?
amanece no hace frio
y las sombras se llenan de luz
han callado los ruidos desconocidos
una noche entera de mesa circular,
tan solo como un pino en Nepal
tan vacio como una caja de condones
en carnaval,
un whisky negro más
dos cigarros o tal vez más.
El canto de las ranas no calla
y tú no te callas jamás
no sé ni donde estas
ni se me has de amar,
un pájaro raro canta a mi espalda
una canción singular
estridente como pelea a cuchillo
brillante como una muerte al amanecer,
he de morir
tal vez ,
whisky negro otra vez,
las sombras de los pinos
se van.
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