José Dionicio Benaventa
Poeta recién llegado
República de la Vida
Estado de las emociones
Mundo de la poesía
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EL VALOR DE LA AMISTAD
En uso de las atribuciones que confieren los sublimes sueños y los sentimiento sutiles e imperecederos del ser humano, en concordancia con el valor incalculable de la vida y la amistad, en apego al reglamento de la querencia y la irreverencia de la inspiración.
CONSIDERANDO
Que la amistad nace de lo más profundo del corazón
CONSIDERANDO
Que el corazón es el asiento principal de las manifestaciones sensibles del amor.
CONSIDERANDO
Que el amor puede guarecerse en cualquier corazón con ó sin el consentimiento de quien sea su propietario
CONSIDERANDO
Que cualquier corazón puede manifestar de manera expresa, directa e indirectamente toda la ternura y pasión que sienta
CONSIDERANDO
Que la razón de existencia del amor, es para dar y recibir perdón, ofrecer y permitir armonía, maximizar su existencia y abonar cada día los valores, principios y ética de la conciencia de la humanidad, que no es otra que amarse unos a los otros
CONSIDERANDO
Que creemos en el raciocinio del ser humano, de amar y ser amado desde el principio hasta el final, desde el alfa y el omega y viceversa
CONSIDERANDO
Que todos nos profesamos cumplir y hacer cumplir las leyes naturales del respeto, comprensión, solidaridad, cooperación y afecto,
RESUELVE
Articulo Primero: Declarar a viva voz y para siempre de manera irrestricta, directa y desinteresadamente mi amistad por ti.
Artículo Segundo: Declarar que por el hecho de tener tu amistad, renuncio a todo resentimiento, odio, envidia, pena, soledad, murmuraciones y a cualquier otra actividad que causen o puedan causar daños y sufrimientos.
Artículo Tercero: Notificar de forma personal y públicamente la declaración de mi amistad por ti.
Artículo Cuarto: Quedan encargados de cumplir y hacer cumplir esta resolución, mi comportamiento, la razón de mi existencia, mi amor al prójimo y a la naturaleza.
Dado, firmado y sellado, en el despacho donde reposan mis afectos, a los eternos días del mes de siempre, del año en que hice este juramento.
José Dionicio Benaventa Mirabal
El Poeta
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