UCRONICO
Poeta recién llegado
Son rosas de nácar tus dedos, Aurora:
si ayer propiciaban fugaz despertar,
crepúsculo pronto proponen ahora.
Las horas veloces pretenden pasar:
envidian al viento, jinete de olas,
que encrespa y espuma febril galopar.
También como el viento te paras y rolas,
veleta volátil la vil voluntad.
También a mi oído susurras a solas.
Nadando a dos aguas está tu verdad.
Flotando en el lago, profundo y oscuro,
buscaba Narciso su bella mitad.
Tu luz me condena, presidio seguro,
con Eco a la cueva, carente de día,
(no soy quien eclipse tu brillo futuro).
No pueden juntarse tu suerte y la mía.
Maldigo a los Hados, aciago destino:
si sale la Luna al Sol desafía.
Aurora, tu cara, de trazo divino,
enciende y apaga la luz de mi ver.
Aurora, tu manto decide mi sino:
tendido en mi cielo anula mi ser.
si ayer propiciaban fugaz despertar,
crepúsculo pronto proponen ahora.
Las horas veloces pretenden pasar:
envidian al viento, jinete de olas,
que encrespa y espuma febril galopar.
También como el viento te paras y rolas,
veleta volátil la vil voluntad.
También a mi oído susurras a solas.
Nadando a dos aguas está tu verdad.
Flotando en el lago, profundo y oscuro,
buscaba Narciso su bella mitad.
Tu luz me condena, presidio seguro,
con Eco a la cueva, carente de día,
(no soy quien eclipse tu brillo futuro).
No pueden juntarse tu suerte y la mía.
Maldigo a los Hados, aciago destino:
si sale la Luna al Sol desafía.
Aurora, tu cara, de trazo divino,
enciende y apaga la luz de mi ver.
Aurora, tu manto decide mi sino:
tendido en mi cielo anula mi ser.
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