No premies los desconsuelos con palabras brujas,
No esperes que el silencio haga hueco en los ojos que no miran
No seas tú madreselva de balcones sin Julietas.
Arremolinado, pienso, dubito y sueño
Caigo en la gracias de las noches ácidas que ahora saben de ti
Menos que de mi.
Bruja anaranjada como el ocaso,
No esperes en abril mis cantos ni mis llantos
Pues mi ausencia es sólo el reflejo de tus labios ajenos.
Cuán maravillado en los meses de dulce juventud
Cuando no éramos siquiera dos, cuan fácil era brillar
Con dulces, caminatas y miles de poemas ajenos e inventados.
Dulce dolor el de los adultos, que cambian amor por obligación
No pierdas el camino, creyendo que el uno nace de si
Cuando en realidad el uno nace del dos.