romaguce
Poeta recién llegado
Cierro mis parpados
Y atisbo con impaciencia los escondites de mi mente
Tratando de encontrar
Un lugar
Apacible y cálido
Para agonizar.
La pereza se esconde entre largos suspiros y raudos tragos de ansiedad que entumecen mis sentidos;
Sin sobresaltos,
La ausencia delirante de tu voz,
Permite que la hoguera de mis lamentaciones incinere aún más la ilusión de alejarme y promiscuo,
Deslizar por el empinado vacío de la nada,
El adiós incierto de mi llegada.
Oculto y sin memoria,
Miro el infinito trajinar del tiempo desparramarse por las ramas de los arboles tratando de encontrar el sosiego que yo no encuentro,
Que una vez extravié entre tragos y caricias de lupanar
Una noche
De aquellas
En que Dios se quedó dormido.
Pero continúo con la ilusión,
Que en algún momento,
El viento sople y me apague antes que el candente sol de la media noche me abrase con mayor melancolía;
Y así expiro…
Desapercibido,
Escondido bajo el eclipse de una barbacana,
Que ya no anuncia con su retumbe
La llegada de los ríos a la mar,
Y no encuentro la ilusión,
De irme,
Sobre sus olas…
Y atisbo con impaciencia los escondites de mi mente
Tratando de encontrar
Un lugar
Apacible y cálido
Para agonizar.
La pereza se esconde entre largos suspiros y raudos tragos de ansiedad que entumecen mis sentidos;
Sin sobresaltos,
La ausencia delirante de tu voz,
Permite que la hoguera de mis lamentaciones incinere aún más la ilusión de alejarme y promiscuo,
Deslizar por el empinado vacío de la nada,
El adiós incierto de mi llegada.
Oculto y sin memoria,
Miro el infinito trajinar del tiempo desparramarse por las ramas de los arboles tratando de encontrar el sosiego que yo no encuentro,
Que una vez extravié entre tragos y caricias de lupanar
Una noche
De aquellas
En que Dios se quedó dormido.
Pero continúo con la ilusión,
Que en algún momento,
El viento sople y me apague antes que el candente sol de la media noche me abrase con mayor melancolía;
Y así expiro…
Desapercibido,
Escondido bajo el eclipse de una barbacana,
Que ya no anuncia con su retumbe
La llegada de los ríos a la mar,
Y no encuentro la ilusión,
De irme,
Sobre sus olas…