Lava en las venas
mientras el reloj marca la cuenta atrás,
el tic tac de las desesperanzas
y la luz que entreteje naderías,
espejismos de café
que aceleran las ganas y los ritmos de las cosas
mientras este silencio se encuentra arrollando todo a su alrededor,
intoxicando todo,
tergiversando la protesta y la calma
a través de las nostalgias.
Soy el vagabundo de las noches perdidas
de los tropiezos y los casi,
el que te busca aun sin salir de casa
en medio de las nubes húmedas de mis ojos,
soy la esperanza de lo imposible
y la larga lista de espera.
El mundo arremolina las situaciones y las causas
haciendo llaga y dolor
carbón y hiel,
mientras que el amor no alcanza
y las fuerzas menguan en la colina,
te extraño con las ganas locas de la vida
y las palpitaciones de una historia que nunca se escribirá.
Perdí
arrinconado
solo
abatido
cabizbajo,
ganó la vida
ganó el azar
la ilógica forma de ser de la soledad.