Poetakz
Poeta recién llegado
¿A dònde irà?
¿Qué serà de ella?
¿Qué serà de él?
Ella va abordar el tren
en la bulliciosa estaciòn
donde hacìa horas
estaba aguardando;
antes lanza una mirada,
que serà la ùltima,
a aquel lugar
donde se halla.
Entre la muchedumbre
sus ojos descubren a aquél
por quien su corazòn
acelera su palpitar;
siente ganas de correr
y quedarse para siempre
entre los brazos tibios
del que la observa fìjamente.
La bulla de aquel sitio
desaparece cuando los dos
se encuentran conectador
por la vista y un latido;
él se acerca lentamente
y al estar frente a frente
se abrazan.
Serà la ùltima vez
que se den calor mutuo;
tienen las pestañas hùmedas
y el corazòn herido.
Se aman. Son vìctimas de la trampa
que se tendiò en el juego,
en su ajedrez de la vida,
un juego en que han perdido
y hoy termina en adiòs
y làgrimas.
Ambos dicen un te amo,
cuando de repente aparece
en el vagòn un caballero
que observa a la doncella;
da la mano al desdichado,
volviendo la vista a ella
dice: "Hora de partir, querida".
El tren parte y en él dos almas,
una de ellas con ganas de volver;
queda un hombre desconsolado
en aquella estaciòn.
¿Qué serà de ella?
¿Qué serà de él?
Ella se fue lejos,
en una locomotora,
acompañada de un caballero.
Lleva làgrimas en los ojos
y en su dedo un anillo
que jamàs quiso usar.
¿Qué serà de ella?
¿Qué serà de él?
Ella va abordar el tren
en la bulliciosa estaciòn
donde hacìa horas
estaba aguardando;
antes lanza una mirada,
que serà la ùltima,
a aquel lugar
donde se halla.
Entre la muchedumbre
sus ojos descubren a aquél
por quien su corazòn
acelera su palpitar;
siente ganas de correr
y quedarse para siempre
entre los brazos tibios
del que la observa fìjamente.
La bulla de aquel sitio
desaparece cuando los dos
se encuentran conectador
por la vista y un latido;
él se acerca lentamente
y al estar frente a frente
se abrazan.
Serà la ùltima vez
que se den calor mutuo;
tienen las pestañas hùmedas
y el corazòn herido.
Se aman. Son vìctimas de la trampa
que se tendiò en el juego,
en su ajedrez de la vida,
un juego en que han perdido
y hoy termina en adiòs
y làgrimas.
Ambos dicen un te amo,
cuando de repente aparece
en el vagòn un caballero
que observa a la doncella;
da la mano al desdichado,
volviendo la vista a ella
dice: "Hora de partir, querida".
El tren parte y en él dos almas,
una de ellas con ganas de volver;
queda un hombre desconsolado
en aquella estaciòn.
¿Qué serà de ella?
¿Qué serà de él?
Ella se fue lejos,
en una locomotora,
acompañada de un caballero.
Lleva làgrimas en los ojos
y en su dedo un anillo
que jamàs quiso usar.