Joel Linares Moreno
Poeta recién llegado
Dicen que un río verde se pasea por el iris de su ceguera, que asecha la caminata de los manantiales secos y que su rostro es una costra de cemento y hollín. Dicen que habla con las pulgas de su espalda en las largas tardes de julio, esperando convencerlas de sus verdades y claudica cada noche ante los ojos de la mujer que lleva clavada en el costado. Dicen que está muerto, eso dicen, y él sigue cantando a la brisa que le acaricia la cara.