romaguce
Poeta recién llegado
Quisiera tener la crueldad de los niños
Y cantar la verdad de las noches estrelladas,
Tomar entre mis manos un trozo de nada,
Darle forma y con una mirada piadosa,
Condenarla a la muerte.
Quisiera soñar como un traidor,
Mientras termina de consumirme esta tristeza virulenta y sin remedio conocido;
Besaré la mejilla de la noche, compraré unas monedas de indolencia,
Me embriagaré con ella,
Antes de entregar mi cuello al péndulo monótono de un árbol.
Quisiera tener la alegría de los niños,
Vivir sin titubeos y sonreírle a lo desconocido sin temor;
Quisiera no estar aquí ni escribir estas incongruencias,
Encontrar la alegría y no ser egoísta,
Mientras hago el amor con la muerte;
Hoy es una noche estrellada,
Y los niños se ocultan de ella…
Y cantar la verdad de las noches estrelladas,
Tomar entre mis manos un trozo de nada,
Darle forma y con una mirada piadosa,
Condenarla a la muerte.
Quisiera soñar como un traidor,
Mientras termina de consumirme esta tristeza virulenta y sin remedio conocido;
Besaré la mejilla de la noche, compraré unas monedas de indolencia,
Me embriagaré con ella,
Antes de entregar mi cuello al péndulo monótono de un árbol.
Quisiera tener la alegría de los niños,
Vivir sin titubeos y sonreírle a lo desconocido sin temor;
Quisiera no estar aquí ni escribir estas incongruencias,
Encontrar la alegría y no ser egoísta,
Mientras hago el amor con la muerte;
Hoy es una noche estrellada,
Y los niños se ocultan de ella…