Melissa Hdez
Poeta recién llegado
Con mi ilusión de niña inocente
contemplaba el claro de la Luna
en medio de la velada oscura
cubierta como flor por el relente.
¡Pues tenía tantas ganas de verte!
Me moría por quitarme las dudas
cuando recorrieras mis curvas
mientras me besabas en la frente.
Y es que, ¡quien pudiera tenerte
y embelesarse en tu hermosura!
¡Quien pudiera sentir la frescura
cuando ríes y cuando duermes!
¡Quien fuera grato en la suerte
de escuchar toda tu voz desnuda,
que como suaves y finas plumas
elevan mi cuerpo y lo envuelven!
Ay, amor, como un suspiro inerte
empieza a asomarse la Luna,
para iluminar nuestras figuras
con su calidez resplandeciente.
Y es que si ella llegara a verte
no cabría en mi ser duda alguna
que tras el horizonte y la llanura
serías un astro en la noche celeste.
contemplaba el claro de la Luna
en medio de la velada oscura
cubierta como flor por el relente.
¡Pues tenía tantas ganas de verte!
Me moría por quitarme las dudas
cuando recorrieras mis curvas
mientras me besabas en la frente.
Y es que, ¡quien pudiera tenerte
y embelesarse en tu hermosura!
¡Quien pudiera sentir la frescura
cuando ríes y cuando duermes!
¡Quien fuera grato en la suerte
de escuchar toda tu voz desnuda,
que como suaves y finas plumas
elevan mi cuerpo y lo envuelven!
Ay, amor, como un suspiro inerte
empieza a asomarse la Luna,
para iluminar nuestras figuras
con su calidez resplandeciente.
Y es que si ella llegara a verte
no cabría en mi ser duda alguna
que tras el horizonte y la llanura
serías un astro en la noche celeste.
Enlace a este poema: http://unanochenevada.blogspot.com.es/2017/01/xlviii.html
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