UCRONICO
Poeta recién llegado
Yo quise andar la senda que me has dado
aunque al abismo incierto me conduces,
como espíritu preso del maligno,
y habré de darme a secas y de bruces,
tras mi partir sonámbulo y velado,
con el vacío. Sufro y me resigno
a mi futuro indigno.
Será la oscura sima
sepulcro de mi rima.
Perecerán metáforas de amor
sin encontrar un beso redentor.
Mis versos no hallarán descanso eterno.
Mi espíritu pecador
merece ser vertido en el infierno.
Como Sísifo subo sofocado
hasta el altivo monte donde habitas
por ganar el indulto de mis penas.
Mi corazón perdí con tantas cuitas
y al hondo valle raudo ha regresado.
Cientos de miles, miles de centenas
de cantoras sirenas
aturden mi razón.
¡Pobre del corazón
que no ató sus amarras en el pecho:
a un mar de tempestad irá derecho!
He visto tu mirada en muchos ojos,
vigilando al acecho
los naufragios de amor y sus despojos.
aunque al abismo incierto me conduces,
como espíritu preso del maligno,
y habré de darme a secas y de bruces,
tras mi partir sonámbulo y velado,
con el vacío. Sufro y me resigno
a mi futuro indigno.
Será la oscura sima
sepulcro de mi rima.
Perecerán metáforas de amor
sin encontrar un beso redentor.
Mis versos no hallarán descanso eterno.
Mi espíritu pecador
merece ser vertido en el infierno.
Como Sísifo subo sofocado
hasta el altivo monte donde habitas
por ganar el indulto de mis penas.
Mi corazón perdí con tantas cuitas
y al hondo valle raudo ha regresado.
Cientos de miles, miles de centenas
de cantoras sirenas
aturden mi razón.
¡Pobre del corazón
que no ató sus amarras en el pecho:
a un mar de tempestad irá derecho!
He visto tu mirada en muchos ojos,
vigilando al acecho
los naufragios de amor y sus despojos.
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