romaguce
Poeta recién llegado
Abrumado por todo lo incorregible
Encuentro en la muerte el consuelo que todos me niegan;
Temo entregar mi alma a la infamia en la que hoy me sofoco,
Pero me consumo ante la letanía repetida e irredenta del perdón que no encuentro,
Y caigo estrepitoso ante mi propio nicho,
Donde la intranquilidad de mis días,
Siembran la tolerancia final que buscan;
Ya no soy dueño de mis voluntades,
Ya mis deseos fueron embargados por la realidad,
La deuda de mi alma es mayor al valor de mis pecados,
Cada mañana saco la cuenta de lo poco que me queda y empeña en este circo de horror y desidia, es mucho lo que dejo inconcluso y sin guía,
Pero es más lo que dañaría si continúo intoxicado de sueños sin poder despertar.
Mi cuerpo ya porta el silencio súbito,
Es cuestión de tiempo para que mis dolores se sofoquen por si solos y sin consuelo;
Muy pocos pero muchos más no sentirán mí huida;
He sido vencido por mi propio creador…
Encuentro en la muerte el consuelo que todos me niegan;
Temo entregar mi alma a la infamia en la que hoy me sofoco,
Pero me consumo ante la letanía repetida e irredenta del perdón que no encuentro,
Y caigo estrepitoso ante mi propio nicho,
Donde la intranquilidad de mis días,
Siembran la tolerancia final que buscan;
Ya no soy dueño de mis voluntades,
Ya mis deseos fueron embargados por la realidad,
La deuda de mi alma es mayor al valor de mis pecados,
Cada mañana saco la cuenta de lo poco que me queda y empeña en este circo de horror y desidia, es mucho lo que dejo inconcluso y sin guía,
Pero es más lo que dañaría si continúo intoxicado de sueños sin poder despertar.
Mi cuerpo ya porta el silencio súbito,
Es cuestión de tiempo para que mis dolores se sofoquen por si solos y sin consuelo;
Muy pocos pero muchos más no sentirán mí huida;
He sido vencido por mi propio creador…