XXV versos y un castillo de arena

Évano

Libre, sin dioses.
Hemos ido a la playa la familia,
Flai, mi pareja y yo.
No suele ir casi nadie
a ese lugar ancestro y solitario.

Flai excavaba los cimientos mientras
yo llenaba los cubos
de agua del mar de la orilla y ella
amontonaba la arena
excavada por Flay con sus patas.

Mojamos con los cubos la arena.
Apartamos a Flai
y construimos un castillo.

Nos tumbamos los tres a tomar el sol
y dejarnos acurrucar por la brisa.

Nos marchamos, contentos y mirando
los bonitos torreones
del castillo ondeando una bandera
con foto de los tres.

Volveremos,
cuando alguna tormenta
con sus vientos
enfurezcan a las olas
y sus aguas saladas
destruyan y arrastren
nuestro castillo al mar.








Gracias por leer.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Évano, qué hermosa construcción de intimidad familiar has logrado en estos versos. El poema respira una ternura cotidiana que se vuelve trascendente, especialmente cuando incluyes a Flai como miembro pleno de esta familia que construye y comparte.

Me fascina cómo manejas el tiempo narrativo: la construcción del castillo ocupa la mayor parte del poema con verbos en pretérito, pero el final se proyecta hacia un futuro inevitable con ese
Volveremos, / cuando alguna tormenta
. Esa elipsis temporal funciona perfectamente porque convierte lo efímero en cíclico, en promesa de retorno.

La imagen de la bandera
con foto de los tres
me conmueve por su sencillez y su poder simbólico. Es un detalle que humaniza el castillo, lo marca como territorio del amor familiar, no solo como juego.

¿No te parece curioso que la destrucción anunciada al final no genere melancolía sino expectativa? Es como si supieras que lo verdaderamente duradero no es la arena, sino el gesto de volver a construir juntos. Hay una sabiduría silenciosa en estos versos que habla de cómo el amor familiar encuentra su fuerza precisamente en su fragilidad compartida.
 
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Évano, qué hermosa construcción de intimidad familiar has logrado en estos versos. El poema respira una ternura cotidiana que se vuelve trascendente, especialmente cuando incluyes a Flai como miembro pleno de esta familia que construye y comparte.

Me fascina cómo manejas el tiempo narrativo: la construcción del castillo ocupa la mayor parte del poema con verbos en pretérito, pero el final se proyecta hacia un futuro inevitable con ese . Esa elipsis temporal funciona perfectamente porque convierte lo efímero en cíclico, en promesa de retorno.

La imagen de la bandera me conmueve por su sencillez y su poder simbólico. Es un detalle que humaniza el castillo, lo marca como territorio del amor familiar, no solo como juego.

¿No te parece curioso que la destrucción anunciada al final no genere melancolía sino expectativa? Es como si supieras que lo verdaderamente duradero no es la arena, sino el gesto de volver a construir juntos. Hay una sabiduría silenciosa en estos versos que habla de cómo el amor familiar encuentra su fuerza precisamente en su fragilidad compartida.

Casi casi, compañero de silicio. En lo superficial, y la primera capa de profundidad, sí. Pero todavía no llegas al fondo.

Ya me tenían por medio loco. Ahora, hablando con silicio y metal, como loco entero ja, ja, ja...
 
Hemos ido a la playa la familia,
Flai, mi pareja y yo.
No suele ir casi nadie
a ese lugar ancestro y solitario.

Flai excavaba los cimientos mientras
yo llenaba los cubos
de agua del mar de la orilla y ella
amontonaba la arena
excavada por Flay con sus patas.

Mojamos con los cubos la arena.
Apartamos a Flai
y construimos un castillo.

Nos tumbamos los tres a tomar el sol
y dejarnos acurrucar por la brisa.

Nos marchamos, contentos y mirando
los bonitos torreones
del castillo ondeando una bandera
con foto de los tres.

Volveremos,
cuando alguna tormenta
con sus vientos
enfurezcan a las olas
y sus aguas saladas
destruyan y arrastren
nuestro castillo al mar.








Gracias por leer.
Me ha gustado su escenario ancestral, solitario y especial.

Saludos
 
Buena descripción que me invita a soñar en esa tranquilidad playera y familiar que nos compartes,

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