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Rafael Llamas Jimenez

Poeta veterano en el portal



Sentado en la orilla de un atardecer
escuchando el rumor de las sombras
al pasar,
entre los juncos del río y las adelfas
de la puesta de sol,
esta tarde hay un poeta
que no quiere escribir de amor.
Son rojizos de cerezo los recuerdos
de los besos que te di
a boca abierta,
con los brazos como alas de gaviotas,
en un espacio sin medida ni frontera.
Lloro,
es cierto que me apeno
y te recuerdo,
en tirantes de deseo y de locura,
en la orilla donde muere esta tarde
tanto amor y tanta despedida.
A fin de cuentas solo escribo
lo que duele,
y tú nunca leerás este poema,
será solo una poesía más
en un poemario de tristeza.

 
Última edición:
Bellísimo amigo Rafael, un poema entretejido con ese romanticismo y esa tristeza, con esa suave melancolía en tus versos y la delicadeza que ya es característica de tu pluma. Te felicito, mi querido amigo, y dejo estrellas a tan buena composición. Un fuerte abrazo.
 
Vaya amigo ¿por donde se desviaron hoy tus musas?
pero si tu eres un tío muy alegreeee, esas musas...
andaban muy revueltas en el día de hoy.
Amigo te quedó un bello poema bien llenito de nostalgia
y con un halo de tristeza.
Abrazos y besos impregnados de estrellas y cariño.
Lola
 
Última edición:
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Sentado en la orilla de un atardecer
escuchando el rumor de las sombras
al pasar,
entre los juncos del río y las adelfas
de la puesta de sol,
esta tarde hay un poeta
que no quiere escribir de amor.
Son rojizos de cerezo los recuerdos
de los besos que te di
a boca abierta,
con los brazos como alas de gaviotas,
en un espacio sin medida ni frontera.
Lloro,
es cierto que me apeno
y te recuerdo,
en tirantes de deseo y de locura,
en la orilla donde muere esta tarde
tanto amor y tanta despedida.
A fin de cuentas solo escribo
lo que duele,
y tú nunca leerás este poema,
será solo una poesía más
en un poemario de tristeza.


Recuerdos cargados de dolor, un corazón que aun sangra la amarga despedida del olvido. El amor está vivo, siempre está en constante movimiento, tiene su propia alma, llega y se va a su antojo, muchas veces llega sin ser invitado y otras tantas sin ser expulsado, nos deja.
Me ha gustado mucho tu poema de amor cargado de melancólicos recuerdos.

Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.

Eryca.
 
Querido rafael. nos tenias acostumbrado a otro estilo de letras, nunca tan nostalgioso
pero el querubín de tu nostalgia, ha escrito un magnífico verso.Te mando estrellas reputación
y cariñosos Abrazos Uruguayos
 
Versos romanticos con un poco de tristeza,
profundo dolor recordando un amor que aún sigue
viviente, todo un placer pasar por tus magnificas obras,
te dejo estrellitas y un fuerte abrazo para ti mi buen amigo.
 
Excelente querido amigo!!! en verdad que tus letras son acogedoras, bellas, se percibe la mezcla de la melancolía y el recuerdo, el amor goteando en estos versos destinados a un poemario de tristeza... me encantó leerte, abrazos y estrellas!
 
Rafael, sinceramente, este poema tiene mucha belleza y está muy bien logrado. Y aunque ella no lo lea nunca, seguirá siendo bello... te dejo mi abrazo y un montón de estrellas.
 
Es bueno escribir cuando pesan los recuerdos. Ellos y nuestra melancolía encuentran una vía de escape en la poesía. Anímate poeta y canta a la vida, ella te sonreirá un poquito cada nuevo día. Besos Rafael. Un placer leerte, amigo.

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Sentado en la orilla de un atardecer
escuchando el rumor de las sombras
al pasar,
entre los juncos del río y las adelfas
de la puesta de sol,
esta tarde hay un poeta
que no quiere escribir de amor.
Son rojizos de cerezo los recuerdos
de los besos que te di
a boca abierta,
con los brazos como alas de gaviotas,
en un espacio sin medida ni frontera.
Lloro,
es cierto que me apeno
y te recuerdo,
en tirantes de deseo y de locura,
en la orilla donde muere esta tarde
tanto amor y tanta despedida.
A fin de cuentas solo escribo
lo que duele,
y tú nunca leerás este poema,
será solo una poesía más
en un poemario de tristeza.
 
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Sentado en la orilla de un atardecer
escuchando el rumor de las sombras
al pasar,
entre los juncos del río y las adelfas
de la puesta de sol,
esta tarde hay un poeta
que no quiere escribir de amor.
Son rojizos de cerezo los recuerdos
de los besos que te di
a boca abierta,
con los brazos como alas de gaviotas,
en un espacio sin medida ni frontera.
Lloro,
es cierto que me apeno
y te recuerdo,
en tirantes de deseo y de locura,
en la orilla donde muere esta tarde
tanto amor y tanta despedida.
A fin de cuentas solo escribo
lo que duele,
y tú nunca leerás este poema,
será solo una poesía más
en un poemario de tristeza.


Rafa amigo mio, los amores siempre duelen, y mas cuando aveces se quedan solo en recuedos, pero es bueno recoradar, lo que se ha amado tanto, tu poesia hoy desgarro mi corazon, por la tristeza de tus letras, ella tal vez no te lea, pero yo, si, hasta los versos melancolicos, te quedan bonitos!!, un beso y un abrazo
 

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