coral
Una dama muy querida en esta casa.
* ¡Ya nunca volverán! *
¡Ya nunca volverán! los días de la infancia,
¡los juegos y las dichas perdidos en la nada!.
¡Que ausencia!... de risas alocadas,
de baños en el patio, jugando a los piratas.
¡Que ausencia de los niños¡ corriendo entre salones,
unidos por los sueños de fantásticos amores.
¡Que pena¡... los abuelos se fueron consumiendo,
llevándose con ellos, todo lo que vivieron.
Ya no volverán, los días de aquellos grandes sueños,
donde los niños corrían cazando mariposas,
caídos en la hierba con brazos somnolientos,
con sus cuerpos cansados, bañados por la cálida brisa.
Ya no volverán los días de aquellas grandes cenas,
donde los niños reían sentados a la mesa,
contando sus vivencias y la mejor anécdota,
llenas de picardías, y juegos escondidos en castillos de arena.
Canción de serenata, que endulza los oídos,
llenándonos de llanto, robándonos suspiros,
contándole a la madre de aquella fantasía,
el sueño de las hijas que nunca acabaría.
Retrato de los hijos con vestidos de seda y cintas de suspiros,
en la mano azucenas y su mejor abrigo,
caritas inocentes y palidez de lirio,
diseños de sonrisas en sus labios de niños.
¡Ay!...que triste silencio... al ver esos recuerdos,
de los días de infancia, y viendo a los abuelos,
como sombras que escapan al azul firmamento,
quedando solamente... aquel retrato viejo.
Las fiestas en diciembre, reunidos en la sala,
con las copas en mano, el brindis de champaña,
al rededor del árbol abriendo los regalos,
¡felices se reían, alegres los hermanos!.
¡Que días tan felices, que nunca se me olvide!
el camino a la casa donde están las raíces,
de una historia de amores, de juegos infantiles,
de llantos y de risas... que ¡jamás se nos olvide!.
Y la alegre familia, los dulces de cereza,
las flores de avellana claveles y el olor de la canela,
los amores, los niños, el horno de la abuela,
preparando con fresas, la deliciosa torta...
Se quede solamente, grabado en la memoria,
los días más felices, unidos en familia...
que los recuerdos tristes no empañen la alegría,
de los días aquellos... unidos por la dicha.
¡Ya nunca volverán! los días de la infancia,
¡los juegos y las dichas perdidos en la nada!.
¡Que ausencia!... de risas alocadas,
de baños en el patio, jugando a los piratas.
¡Que ausencia de los niños¡ corriendo entre salones,
unidos por los sueños de fantásticos amores.
¡Que pena¡... los abuelos se fueron consumiendo,
llevándose con ellos, todo lo que vivieron.
Ya no volverán, los días de aquellos grandes sueños,
donde los niños corrían cazando mariposas,
caídos en la hierba con brazos somnolientos,
con sus cuerpos cansados, bañados por la cálida brisa.
Ya no volverán los días de aquellas grandes cenas,
donde los niños reían sentados a la mesa,
contando sus vivencias y la mejor anécdota,
llenas de picardías, y juegos escondidos en castillos de arena.
Canción de serenata, que endulza los oídos,
llenándonos de llanto, robándonos suspiros,
contándole a la madre de aquella fantasía,
el sueño de las hijas que nunca acabaría.
Retrato de los hijos con vestidos de seda y cintas de suspiros,
en la mano azucenas y su mejor abrigo,
caritas inocentes y palidez de lirio,
diseños de sonrisas en sus labios de niños.
¡Ay!...que triste silencio... al ver esos recuerdos,
de los días de infancia, y viendo a los abuelos,
como sombras que escapan al azul firmamento,
quedando solamente... aquel retrato viejo.
Las fiestas en diciembre, reunidos en la sala,
con las copas en mano, el brindis de champaña,
al rededor del árbol abriendo los regalos,
¡felices se reían, alegres los hermanos!.
¡Que días tan felices, que nunca se me olvide!
el camino a la casa donde están las raíces,
de una historia de amores, de juegos infantiles,
de llantos y de risas... que ¡jamás se nos olvide!.
Y la alegre familia, los dulces de cereza,
las flores de avellana claveles y el olor de la canela,
los amores, los niños, el horno de la abuela,
preparando con fresas, la deliciosa torta...
Se quede solamente, grabado en la memoria,
los días más felices, unidos en familia...
que los recuerdos tristes no empañen la alegría,
de los días aquellos... unidos por la dicha.
Última edición:
::
:: . Gracias por pasar de nuevo por mis poemas. Besos
::::