coral
Una dama muy querida en esta casa.
¿QUIÉN SABRÁ DE MÍ?
¡Quien sabrá de mí! si no escribo,
los sentimientos que arrastro con migo,
las onduladas horas, que simplemente,
las onduladas horas, que simplemente,
se han vuelto un caparazón en mi mente.
Horas en desvelos, navegando sola...
entre cuatro paredes; dibujando paisajes
entre cuatro paredes; dibujando paisajes
sin el azul del cielo y sin verdes follajes,
cual flores de papel enmohecidas en la estancia.
cual flores de papel enmohecidas en la estancia.
Al fondo, los recuerdos, arrumados en un cuaderno,
un calendario viejo, marcado con un lápiz rojo
un calendario viejo, marcado con un lápiz rojo
las fechas... los días de nacimientos.
Y yo... Solitaria, hurtando los momentos,
de esas vidas, que un día fueron mías,
de esas vidas, que un día fueron mías,
pero que yo no puedo, compartirles mi agonía.
Este día me siento... que ya no queda nada,
tan solo algún recuerdo, de agridulce nostalgia,
tan solo algún recuerdo, de agridulce nostalgia,
queriendo terminar el ayuno... devolviéndome la esperanza,
y correr con mis pies desnudos sintiendo,
en mi piel cansada la delicada yerba, a la madrugada.
y correr con mis pies desnudos sintiendo,
en mi piel cansada la delicada yerba, a la madrugada.
No me quiero marchar, con mi rígido cuerpo,
sin antes... haber flotado con mis alas en el viento
sin antes... haber flotado con mis alas en el viento
sin plantar en mi jardín una rama fresca de olivo
y recolectar los frutos...¡ de mi amor tan profundo!
guardado celosamente en mi compungido pecho.
y recolectar los frutos...¡ de mi amor tan profundo!
guardado celosamente en mi compungido pecho.
Coral
Prudencia Arenas.
Prudencia Arenas.
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