coral
Una dama muy querida en esta casa.
::
:::
:xxxx
:::
:xxxxCuentan que salía de noche
a recorrer aquel parque
por sus cuatro costados,
iba vestida de morado
con sus ojos anegados
a recorrer aquel parque
por sus cuatro costados,
iba vestida de morado
con sus ojos anegados
Llorando de esquina a esquina
atrás le seguía una niña
con sus mejillas rosadas
y tiritando de frío,
¡la pobre niña dormía!
atrás le seguía una niña
con sus mejillas rosadas
y tiritando de frío,
¡la pobre niña dormía!
Entre las bancas del parque
de frío hierro plomizo
se atrincheraba, escondiéndose
del fiero de su marido;
allí pasaba la noche,
allí, sin calor y abrigo,
de frío hierro plomizo
se atrincheraba, escondiéndose
del fiero de su marido;
allí pasaba la noche,
allí, sin calor y abrigo,
sin que le viera su rostro,
¡aquel rostro tan bonito!
por temor que le pegase
aquel hombre mal nacido.
¡aquel rostro tan bonito!
por temor que le pegase
aquel hombre mal nacido.
¡Ay pobre de aquella doncella!
¡Ay pobre de aquella chiquilla!
¡le hubiera dando de piedras!
¡y de palos en las costillas!
¡Ay pobre de aquella chiquilla!
¡le hubiera dando de piedras!
¡y de palos en las costillas!
Dicen... que ahora esta sola
y que no tiene marido
pero es una gran señora
limpiando las nubes negras
con unas manos de seda
tan blancas como el armiño,
vive vestida de fiesta
¡cantando por los pasillos!
y que no tiene marido
pero es una gran señora
limpiando las nubes negras
con unas manos de seda
tan blancas como el armiño,
vive vestida de fiesta
¡cantando por los pasillos!
Ya no se aloja en aquel parque
ya no llora su martirio
ya se olvido para siempre
del fiero de su marido;
pero le queda una pena,
¡la pena de haberlo querido!
ya no llora su martirio
ya se olvido para siempre
del fiero de su marido;
pero le queda una pena,
¡la pena de haberlo querido!
Prudencia arenas
Coral
Última edición:
::