coral
Una dama muy querida en esta casa.
SIEMPRE MADRE
Siempre madre... con las manos
cansadas y en sus cabellos...
¡algunos, hilos de plata!
y en sus pupilas dos rayos,
regalando aquel resplandor
de un nuevo sentimiento
nacido en un cansado corazón,
juntados en una dadiva de amor.
¡Siempre madres! sin ninguna mezquindad,
ofreciendo lo que queda, de su vida para dar
sin afanes, sin recelos, queriendo
cubrir los nietos, con capa de terciopelo.
Olvidando este cansancio, dejando
su vida a un lado, buscando siempre
encontrar, al merlín de dulces sueños,
contando, aquellos fantásticos cuentos,
que tal vez en sus recuerdos,
les narraron sus abuelos.
con una voz que acaricia
queriendo endulzarles la vida...
A tan bellos angelitos regalados,
¡por El Señor de los cielos!
haciendo menos pesado...
un camino solitario...
Donde ya no quedan sueños...
¡tan solo queda el recuerdo
de aquellos hijos de cuando
fueron pequeños¡
¡Siempre madres, Sin afanes, sin recelos¡
ayudando, a construir nuevo sueños,
con su quebrantado tiempo...
¡Siempre madres sin afanes y en silencio!
Coral.
Prudencia Arenas.
Siempre madre... con las manos
cansadas y en sus cabellos...
¡algunos, hilos de plata!
y en sus pupilas dos rayos,
regalando aquel resplandor
de un nuevo sentimiento
nacido en un cansado corazón,
juntados en una dadiva de amor.
¡Siempre madres! sin ninguna mezquindad,
ofreciendo lo que queda, de su vida para dar
sin afanes, sin recelos, queriendo
cubrir los nietos, con capa de terciopelo.
Olvidando este cansancio, dejando
su vida a un lado, buscando siempre
encontrar, al merlín de dulces sueños,
contando, aquellos fantásticos cuentos,
que tal vez en sus recuerdos,
les narraron sus abuelos.
con una voz que acaricia
queriendo endulzarles la vida...
A tan bellos angelitos regalados,
¡por El Señor de los cielos!
haciendo menos pesado...
un camino solitario...
Donde ya no quedan sueños...
¡tan solo queda el recuerdo
de aquellos hijos de cuando
fueron pequeños¡
¡Siempre madres, Sin afanes, sin recelos¡
ayudando, a construir nuevo sueños,
con su quebrantado tiempo...
¡Siempre madres sin afanes y en silencio!
Coral.
Prudencia Arenas.
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