coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxx
¡Y que más da
si nos deja el tiempo,
si nos deja el tiempo,
rezagados como los viejos
muros de concreto!
sembrados con los pies
en el mismo suelo
que se congelan
con el frío del invierno.
¡Me hundo en un suspiro!
y no lloro... porque mis
lágrimas huyeron de mis ojos.
¡Y que más da! si de nada soy la dueña,
dueña nada más soy de mi tristeza.
¡Como he de mitigar mi pena!
si ya estoy sumergida en mi
soledad de ausencias,
¡Ay! lejos de ti amado mío,
me dejas en la profundidad de un mar,
donde sólo viviré con mil suspiros.
Fuiste y serás eternamente,
aquel que rigió mi destino
en un principio, cuando sentí
palpitar tu corazón con vida,
¡pegado de mi vientre, amado hijo!
Si tienes que marcharte...
yo lo entiendo y entiendo el porque
tienes que hacerlo, aquí te espero,
en mi cálido aposento donde vivimos
mil suspiros y abrazamos nuestros sueños.
Sólo este papel se enterará de mi amarga pena
no quiero que veas mi tristeza...
¡Ve y... vive que la vida es bella!
Y quiera Dios... ¡que de mi siempre te acuerdes!
Mientras te alejas, pronunciaré tu nombre
con esos mil detalles que grabaste en nuestra historia
y pediré a mi Dios que te proteja
limpiando tus caminos de las penas.
muros de concreto!
sembrados con los pies
en el mismo suelo
que se congelan
con el frío del invierno.
¡Me hundo en un suspiro!
y no lloro... porque mis
lágrimas huyeron de mis ojos.
¡Y que más da! si de nada soy la dueña,
dueña nada más soy de mi tristeza.
¡Como he de mitigar mi pena!
si ya estoy sumergida en mi
soledad de ausencias,
¡Ay! lejos de ti amado mío,
me dejas en la profundidad de un mar,
donde sólo viviré con mil suspiros.
Fuiste y serás eternamente,
aquel que rigió mi destino
en un principio, cuando sentí
palpitar tu corazón con vida,
¡pegado de mi vientre, amado hijo!
Si tienes que marcharte...
yo lo entiendo y entiendo el porque
tienes que hacerlo, aquí te espero,
en mi cálido aposento donde vivimos
mil suspiros y abrazamos nuestros sueños.
Sólo este papel se enterará de mi amarga pena
no quiero que veas mi tristeza...
¡Ve y... vive que la vida es bella!
Y quiera Dios... ¡que de mi siempre te acuerdes!
Mientras te alejas, pronunciaré tu nombre
con esos mil detalles que grabaste en nuestra historia
y pediré a mi Dios que te proteja
limpiando tus caminos de las penas.
Prudencia arenas
Coral.
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