coral
Una dama muy querida en esta casa.
Un adiós para Lydia (dedicado a Luis Videla)
¡Sentimientos que duelen!...
¡Dejando cicatrices muy duras en el alma!,
no habrá ningún aliento...
Que a nuestro corazón consuele,
¡doliendo esa partida!...
¡de la que más amamos!.
No olvidaremos las dichas,
ni esos tiernos abrazos,
o... los duros regaños,
cuando quería ayudar, a construir nuestros sueños.
Recordemos alegres...
esa dulce ternura, que acuñaba en su pecho.
Y los bellos momentos durmiendo en su regazo...
¡Ya no será lo mismo!...
¡Compartimos, tu llanto!
¡Y a mi Dios le rogamos!
que premie, sus esfuerzos,
sus angustias y todos sus desvelos,
Nos regale la dicha, de verla en el cielo...
Y aprobemos entonces... que descanse su cuerpo,
¡dejándola partir con un adiós postrero!,
unidos en amor, oremos en silencio...
¡sin nunca permitir, se olvide su recuerdo!.
*coral*
¡Sentimientos que duelen!...
¡Dejando cicatrices muy duras en el alma!,
no habrá ningún aliento...
Que a nuestro corazón consuele,
¡doliendo esa partida!...
¡de la que más amamos!.
No olvidaremos las dichas,
ni esos tiernos abrazos,
o... los duros regaños,
cuando quería ayudar, a construir nuestros sueños.
Recordemos alegres...
esa dulce ternura, que acuñaba en su pecho.
Y los bellos momentos durmiendo en su regazo...
¡Ya no será lo mismo!...
¡Compartimos, tu llanto!
¡Y a mi Dios le rogamos!
que premie, sus esfuerzos,
sus angustias y todos sus desvelos,
Nos regale la dicha, de verla en el cielo...
Y aprobemos entonces... que descanse su cuerpo,
¡dejándola partir con un adiós postrero!,
unidos en amor, oremos en silencio...
¡sin nunca permitir, se olvide su recuerdo!.
*coral*
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