coral
Una dama muy querida en esta casa.
Seguiré y seguiré y seguiré
¡Seguiré con mi tétrica rutina!
y con la maña de escribir melancolías,
¡Comiendo alfajores! para endulzar un rato
el poco que me queda ya de vida,
metida en mi rincón, como lo hice siempre,
donde no me calentará el sol,
porque el sol no se hizo para quererme,
ni mojarán las lluvias mis cabellos,
ni sentiré la risa, ni su beso ya en mi frente,
porque siento que se termina
mi tiempo para quererle,
tan sólo sentiré en mis labios
el aliento de su beso ausente.
¡Seguiré con mi tétrica rutina!
así olvidaré que en el mundo
existen las mentiras,
y yo ¡ insulsa golondrina!
que pensó que había un rincón
donde sanaran mis heridas.
Nunca supe si de verdad,
su amor me devolvió la vida,
o con su soplo me quitó
como los vientos fuertes,
los techos rojos que me cubrían
sin poder ver el sol poniente,
o si se mofó de mí
y de mi soledad sombría,.
Tal vez mi Dios quería,
que a la tierra mi cuerpo no regresara,
sin saber lo que se siente el ser amada
y mi alma no volára
como las hojas secas desojadas
de ese árbol donde escribí
¡tantas melancolías!
¡La vida se ve tan diferente!
cuando unos ojos nos miran,
¡Indiferentes!
Y mis pupilas se encontrarán
ya tan vacías,
para cuando vea de nuevo
esa luz que me cegó por un instante,
dejando mi alma... tan falta de alegría,
apenas tengo aliento para seguir atrapada,
entre esa rutina tétrica de todas mis fatigas,
sin tener ya el sabor que me despertó a la vida.
No lograré nunca sanar mi herida
pero allí donde hilé mil telarañas
que fueran fuertes para que nunca
nadie se atreviera a encantarme.
¡Fueron tan débiles mis manos!
y sus hilos no fueron de oro, ni de plata,
sólo fueron hilos de tristeza,
que se rompieron al primer anuncio de borrasca,
con este amor que vino tocando hasta mi puerta
y mi débil alma morirá con su tristeza.
¡no importa porque supe que se siente ser amada!
¡y como duele el amor cuando se marcha!
Prudencia arenas
Coral
15 03 2010 15 03 2010
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