Y ahora no estas

Princesa del Agua

Poeta recién llegado
Si fuese tan fuerte
como crees que soy,
no me recluiría en mi soledad,
no encerraría mis sentimientos
en esta pequeña caja de cristal,
no huiría de esta realidad.

La fortaleza física
por la cual me admiras,
es tan solo una defensa
para que evites ver la delicadeza
que tiene mi alma.

La luna ha sido siempre testigo de mis lamentos,
las estrellas la recolección de mis suspiros,
las nubes han acumulado mis lágrimas,
creando los lagos y océanos,
llenando tu mundo de agua
y secando lentamente el mío.

Al irte,
dejaste este gran vacío en mi universo,
un gran silencio
en el compás del ritmo de mi corazón,
fuiste la luz en la obscuridad,
y ahora ya no estas.

¿En que momento paso?
¿Cuando te fuiste de mi lado?
Una mañana voltee
y ya no estabas recostado,
seguí tus pasos que
desaparecieron en el camino,
no encontré huella alguna
de que aquí hubieses estado.

Al inicio del otoño,
encontramos juntos un retoño,
juraste cuidarle y protegerle,
mas fue un juramento vacío,
estoy aquí al final del invierno
cuidando sola de nuestro pequeño cultivo,
que día a día se ha ido marchitando.

Tu cobarde corazón siempre vagabundo,
ha huido una vez más,
era de esperarse,
vi como dejaste a varias almas perdidas,
caminando hacia el altar,
pensamos que lo nuestro era distinto,
pensé que habías cambiado,
mas veo, que nunca ocurrió,
siempre fuiste un espíritu libre.

Te digo pues adiós,
me quedaré acá,
encerrada en mi soledad
 
Última edición:
Si fuese tan fuerte
como crees que soy,
no me recluiría en mi soledad,
no encerraría mis sentimientos
en esta pequeña caja de cristal,
no huiría de esta realidad.

La fortaleza física
por la cual me admiras,
es tan solo una defensa
para que evites ver la delicadeza
que tiene mi alma.

La luna ha sido siempre testigo de mis lamentos,
las estrellas la recolección de mis suspiros,
las nubes han acumulado mis lagrimas,
creando los lagos y océanos,
llenando tu mundo de agua
y secando lentamente el mío.

Al irte,
dejaste este gran vacío en mi universo,
un gran silencio
en el compás del ritmo de mi corazón,
fuiste la luz en la obscuridad,
y ahora ya no estas.

¿En que momento paso?
¿Cuando te fuiste de mi lado?
Una mañana voltee
y ya no estabas recostado,
seguí tus pasos que
desaparecieron en el camino,
no encontré huella alguna
de que aquí hubieses estado.

Al inicio del otoño,
encontramos juntos un retoño,
juraste cuidarle y protegerle,
mas fue un juramento vacío,
estoy aquí al final del invierno
cuidando sola de nuestro pequeño cultivo,
que día a día se ha ido marchitando.

Tu cobarde corazón siempre vagabundo,
ha huido una vez más,
era de esperarse,
vi como dejaste a varias almas perdidas,
caminando hacia el altar,
pensamos que lo nuestro era distinto,
pensé que habías cambiado,
mas veo, que nunca ocurrió,
siempre fuiste un espíritu libre.

Te digo pues adiós,
me quedaré acá,
encerrada en mi soledad

bellas letras muy dulces, solo coloquele el acento a lágrimas, grato leerle
 

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