Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Te sitúas un instante frente a mí,
y vuelven verdes tus soles,
en una mirada.
La melodía que emite tu voz,
la reconoce mi alma y sus notas
las escriben las sirenas de Ulises.
Como si camináramos sobre la arena,
los pasos torpes ,
las manos insomnes y ansiosas,
la boca enrojecida,
que guarda un beso.
Si vieras lo que yo veo al contemplarte distraída,
cuando me acerco al abismo te tus ojos ,
yo siento el vértigo de tu cercanía,
y vuelan tus golondrinas que rosan mis manos,
volviéndome un niño esquinado,
en sus miedos nocturnos.
Como si fuera aquel de entonces,
con los mismos ojos que tu reconoces,
los que guardas en el alma para nosotros.
Y ahora que vuelves ,
y ahora que emerges de entre la gente,
vuela mi corazón a su nido,
como si nunca se hubiera ido,
y
vienes a encender el fuego que arde en esta noche azul.
Ahora no estas entre mis brazos,
ahora acaricio el espacio entre tu piel y mis manos,
el que dejaste dibujado con tus pétalos de fuego,
con tus volcanes despiertos y en celo.
¿Tú reconoces mis ojos?
Yo vi los tuyos de lejos hermosa,
y reconocí tu boca, como si fuera mía,
y recorrí en un segundo todo el tiempo,
que falto entre nosotros.
Y llegas dueña de mí.
Te apoderas de mi destino,
volviendo las páginas en blanco,
borrando hogueras extintas negras de tiempo.
Adormecerme quiero en tu aliento,
aferrarme ahora a lo que no tengo.
Recorre mi alma esta noche,
busca la forma,
y ven a este lugar del mundo donde no puedo,
encontrarte.
y vuelven verdes tus soles,
en una mirada.
La melodía que emite tu voz,
la reconoce mi alma y sus notas
las escriben las sirenas de Ulises.
Como si camináramos sobre la arena,
los pasos torpes ,
las manos insomnes y ansiosas,
la boca enrojecida,
que guarda un beso.
Si vieras lo que yo veo al contemplarte distraída,
cuando me acerco al abismo te tus ojos ,
yo siento el vértigo de tu cercanía,
y vuelan tus golondrinas que rosan mis manos,
volviéndome un niño esquinado,
en sus miedos nocturnos.
Como si fuera aquel de entonces,
con los mismos ojos que tu reconoces,
los que guardas en el alma para nosotros.
Y ahora que vuelves ,
y ahora que emerges de entre la gente,
vuela mi corazón a su nido,
como si nunca se hubiera ido,
y
vienes a encender el fuego que arde en esta noche azul.
Ahora no estas entre mis brazos,
ahora acaricio el espacio entre tu piel y mis manos,
el que dejaste dibujado con tus pétalos de fuego,
con tus volcanes despiertos y en celo.
¿Tú reconoces mis ojos?
Yo vi los tuyos de lejos hermosa,
y reconocí tu boca, como si fuera mía,
y recorrí en un segundo todo el tiempo,
que falto entre nosotros.
Y llegas dueña de mí.
Te apoderas de mi destino,
volviendo las páginas en blanco,
borrando hogueras extintas negras de tiempo.
Adormecerme quiero en tu aliento,
aferrarme ahora a lo que no tengo.
Recorre mi alma esta noche,
busca la forma,
y ven a este lugar del mundo donde no puedo,
encontrarte.