averapaz
Poeta recién llegado
Por fin...
¡Ah!
La última hoja,
el último escrito en éste que aún no sé si es un final
o un capítulo de este libro,
de esta historia.
Bastará con leerlo un poco,
quizá un par de páginas
(si es que esto logra sobrevivir a la hoguera)
para conocerme
(tan sólo un poco).
Y pareciera yo sentir un deja vu
al mirar algunas páginas atrás...
tiene sensación de historia repetitiva...
Mi vida se ha comprendido en un ya incontable
proceso y suceso de luchas...
luchas...
luchas internas y externas y tú...
¡ah! ¡sí, tú!
¡cuánto de lucha significas para este pobre
y estúpido impensante,
sentimentalista,
soñador
y enamorado de las letras...
y el amor!
Te conocí gracias a la lucha,
por la lucha quise luchar por ti,
estando contigo luché por mantenerlo
y ahora lucho por olvidar una lucha perdida.
Y quizá tú nunca llegues a leer esto,
quizá nunca llegues a entenderlo
(entender lo importante que llegaste a ser
y lo significativo que fuiste -o eres-
para este pobre
y estúpido impensante,
sentimentalista,
soñador
y enamorado de las letras...
y el amor)...
y quizá también
yo no llegue a morir por esto
y quizá (sólo quizá)
llegue a olvidarlo
o superarlo al menos todo.
Sin embargo,
quiero que este pedazo de papel,
el último pedazo de este maldito diario
que me detiene el pecho,
sea testigo de este dolor callado,
maquillado
e implosivo
que me provoca combulsiones
de pensamientos y sentimientos
que se distribuyen en cada rincón de mi cuerpo
y de mi alma -si es que eso existe,
empiezo a dudarlo-.
Quiero plasmar en estos últimos renglones
este amor y este dolor que ahora siento.
Quizá en algún futuro
me ayude a traer a mi mente
otro deja vu más.
¡Ah!
La última hoja,
el último escrito en éste que aún no sé si es un final
o un capítulo de este libro,
de esta historia.
Bastará con leerlo un poco,
quizá un par de páginas
(si es que esto logra sobrevivir a la hoguera)
para conocerme
(tan sólo un poco).
Y pareciera yo sentir un deja vu
al mirar algunas páginas atrás...
tiene sensación de historia repetitiva...
Mi vida se ha comprendido en un ya incontable
proceso y suceso de luchas...
luchas...
luchas internas y externas y tú...
¡ah! ¡sí, tú!
¡cuánto de lucha significas para este pobre
y estúpido impensante,
sentimentalista,
soñador
y enamorado de las letras...
y el amor!
Te conocí gracias a la lucha,
por la lucha quise luchar por ti,
estando contigo luché por mantenerlo
y ahora lucho por olvidar una lucha perdida.
Y quizá tú nunca llegues a leer esto,
quizá nunca llegues a entenderlo
(entender lo importante que llegaste a ser
y lo significativo que fuiste -o eres-
para este pobre
y estúpido impensante,
sentimentalista,
soñador
y enamorado de las letras...
y el amor)...
y quizá también
yo no llegue a morir por esto
y quizá (sólo quizá)
llegue a olvidarlo
o superarlo al menos todo.
Sin embargo,
quiero que este pedazo de papel,
el último pedazo de este maldito diario
que me detiene el pecho,
sea testigo de este dolor callado,
maquillado
e implosivo
que me provoca combulsiones
de pensamientos y sentimientos
que se distribuyen en cada rincón de mi cuerpo
y de mi alma -si es que eso existe,
empiezo a dudarlo-.
Quiero plasmar en estos últimos renglones
este amor y este dolor que ahora siento.
Quizá en algún futuro
me ayude a traer a mi mente
otro deja vu más.