Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y bailo y me quedo en tu pecho.
Y me abrazo a tus brazos frondosos
y dispersos.
Y alargo mis manos que tocan tus sienes
y acaricio tu espalda
de amorosos vaivenes.
Y desciendo completx al mar que te baña,
al suspiro que exalas.
Mientras nuestras pieles
se vuelven fuego en medio de la grandeza.
Y asi besamos nuestros sentimientos,
no callamos las voces internas,
y nos llama el latido;
entrelazados en un mundo distinto
donde la mañana asoma para variar.
Y me abrazo a tus brazos frondosos
y dispersos.
Y alargo mis manos que tocan tus sienes
y acaricio tu espalda
de amorosos vaivenes.
Y desciendo completx al mar que te baña,
al suspiro que exalas.
Mientras nuestras pieles
se vuelven fuego en medio de la grandeza.
Y asi besamos nuestros sentimientos,
no callamos las voces internas,
y nos llama el latido;
entrelazados en un mundo distinto
donde la mañana asoma para variar.