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Todos los domingos en la tarde me siento a leer poesías de otros compañeros, y encontrarme con la suya entre lo gracioso, melancólico y amoroso, nos hace disfrutar de una buena lectura.Y amarla pude...
pero yo no quise.
Porque a media mañana el lechero gritaba por la ventana,
y las vecinas se asomaban a los balcones,
dejando tu alcoba a plena vista.
Y amarla pude...
pero ella no quiso.
Porque sus sábanas eran de un blanco nuevo,
y allí no prosperan,
las flores rojas de la primavera.
Y amarla pude...
pero no quisieron:
El que dirán.
Los comentarios de viejas.
Los secretos de zaguanes.
Los chismes de patio.
Los consejos del cura.
Los rezos de las monjas.
Las rabias del padre.
Las lágrimas de la madre...
Y amarla pude...
pero no quisimos.
Y años después,
al vernos en otros nidos,
de boca para afuera nos negamos,
lo que de boca para adentro...
nos rogamos.