Y así teje y desteje su red celeste el día
Corazón despoblado de fragancia sin aviso;
¿te abraza acaso una tropical y fresca lluvia?
No he descuidado mi cariño, ni mis sueños,
que no destiñan tus dulces redes de caricias.
Sin descanso ubicaré el cielo de tus labios,
desplazándome en ráfaga miel a tu misterio...
Buscando hacia el interior de tu geografía,
encontraré tu clan de guardianes serafines.
No ayudaré a destejer tus celestes mallas,
han sido fijados todos sus nudos astrales
Estrellas de mar y raíces, lejos de rumores.
Ya se ha escrito nuestra historia en versos,
por cariño huyeron espantadas las sombras.
Son nuestros ya, esos pétalos terciopelo.
Ramiro Deladanza
Nota: el título de mi poema es un verso del Soneto LXVII de Pablo Neruda
