Seydith
Poeta recién llegado
Y verte bailar al despuntar la mañana junto al sol,
con el desayuno servido sobre el dulce sabor de tu sonrisa.
Y sentir tus manos acariciándome el tiempo,
Con tu mirada distraída en mil momentos.
Y tu voz que me llena de ecos el alma,
Con la melodía de los días, anunciado en el canto de un ave.
Y verte reír es lo más hermoso del mundo.
Como un brote de pétalos, igual que tus ojos cuando se abren al despertar.
Y tus dudas que se mecen en mi regazo,
Con las certezas de mi amor desbordándose en tus brazos.
Y el querer cambiar tu mundo en un día,
Con lo absurdo hecho milagro, de aquello que le da sentido a la vida.
Y mis palabras que conjuran la realidad y ficción,
Con el que visto la desnudez de una extraña melancolía.
Y mis manos construyen un mundo para las dos,
Con la sabiduría de los años de nuestra historia, de inicios o finales.
Y si tuviera que dar un pretexto solo diría,
Con una sonrisa pintada en mí, a través de ti, tú...
Eres la mejor excusa para cualquier poesía o verso que yo escriba.
con el desayuno servido sobre el dulce sabor de tu sonrisa.
Y sentir tus manos acariciándome el tiempo,
Con tu mirada distraída en mil momentos.
Y tu voz que me llena de ecos el alma,
Con la melodía de los días, anunciado en el canto de un ave.
Y verte reír es lo más hermoso del mundo.
Como un brote de pétalos, igual que tus ojos cuando se abren al despertar.
Y tus dudas que se mecen en mi regazo,
Con las certezas de mi amor desbordándose en tus brazos.
Y el querer cambiar tu mundo en un día,
Con lo absurdo hecho milagro, de aquello que le da sentido a la vida.
Y mis palabras que conjuran la realidad y ficción,
Con el que visto la desnudez de una extraña melancolía.
Y mis manos construyen un mundo para las dos,
Con la sabiduría de los años de nuestra historia, de inicios o finales.
Y si tuviera que dar un pretexto solo diría,
Con una sonrisa pintada en mí, a través de ti, tú...
Eres la mejor excusa para cualquier poesía o verso que yo escriba.
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