James Paul
Poeta asiduo al portal
Me recibí con heridas.
Los horizontes de crepusculos estivales
eran gatos rabiosos y descaderados.
El aire caliente por la ventana,
el paisaje acústico alborotado,
ese latido enloquecido, esa vibración
asincrónica de las vísceras anhelantes,
apretar los puños, esa cortina que opaca
el brillo de un paraíso que se está
perdiendo ahora: esos veranos solo.
Horizontes de una hermosura cromática
que es tristeza, nacer a la soledad.
Los días de clase...
con sus hijos de puta,
con bijouterí de las mujeres
mil manos tan lejanas.
Ser inocente, culpable, vulnerable.
Y las aulas de los primeros abrazos ajenos,
ser ajeno a los besos siempre,
volver a casa...
el horizonte hermoso,
horrible.
Los horizontes de crepusculos estivales
eran gatos rabiosos y descaderados.
El aire caliente por la ventana,
el paisaje acústico alborotado,
ese latido enloquecido, esa vibración
asincrónica de las vísceras anhelantes,
apretar los puños, esa cortina que opaca
el brillo de un paraíso que se está
perdiendo ahora: esos veranos solo.
Horizontes de una hermosura cromática
que es tristeza, nacer a la soledad.
Los días de clase...
con sus hijos de puta,
con bijouterí de las mujeres
mil manos tan lejanas.
Ser inocente, culpable, vulnerable.
Y las aulas de los primeros abrazos ajenos,
ser ajeno a los besos siempre,
volver a casa...
el horizonte hermoso,
horrible.