Plumacorta
Poeta recién llegado
Y el cielo
que hasta en oscuro amanecer
parece guardar una promesa
al cual el recitante a si mismo
se preguntará;
"¿Y por qué a mi,
cruel verdad,
haces acudir a un ser
que ni mentira espesa
ni fébril humo
puede y no realizará
el sueño que tanto deseo?"
A lo que el cielo, sumiso ante la desesperación
de un humano que sin temor se dirige a su destino
recita, unas breves palabras, que sin emoción,
logra a nuestro amigo, alimentar su devoción.
"Pues no soy yo,
quien la respuesta te debe dar
soy retazo de los sueños que fueron
y de los que una vez serán
tan sólo alimento tu ansia
la cual
jamás
podrás saciar"
que hasta en oscuro amanecer
parece guardar una promesa
al cual el recitante a si mismo
se preguntará;
"¿Y por qué a mi,
cruel verdad,
haces acudir a un ser
que ni mentira espesa
ni fébril humo
puede y no realizará
el sueño que tanto deseo?"
A lo que el cielo, sumiso ante la desesperación
de un humano que sin temor se dirige a su destino
recita, unas breves palabras, que sin emoción,
logra a nuestro amigo, alimentar su devoción.
"Pues no soy yo,
quien la respuesta te debe dar
soy retazo de los sueños que fueron
y de los que una vez serán
tan sólo alimento tu ansia
la cual
jamás
podrás saciar"