Miguel Dangel
Poeta recién llegado
El poema mengua mi pena esta noche
consolando lágrimas de amor y miseria
mas cada verso desglosa sin piedad
el ruego humillante de mi corazón por tí.
Pues tu flecha apunta al ocaso de mi esfuerzo
que hoy claudica por causa de tu partida
mas derrotado quedo mirando el pasado,
advertido por tus labios de no haberme enamorado.
Y la rima se hace amiga del son de mis voces
que hoy ruegan que regreses a mí,
para dormir junto a tu cuerpo y perderme en tu respiración,
enjuagarme con tu sudor y palabras de ardor.
Te confieso, de lágrimas seco
que, puesto en tu boca, cada beso,
fue signo de un amor denegado,
pues agraviado por tu rechazo no puedo estar,
porque en mi alma tú ya estás grabado.
Pero siente como penetra esta penumbra
en el aire que respiras a lo lejos
el agobio que clava en tu pecho
El pensar de quien te ama en silencio.
Silencio producto de la vergüenza
privada de fuerza y dignidad
que humillaba su ego desvalorado
con tal de estar a tu lado.
Y pese a todo lo que heriste en el tiempo
cuando un abrazo negabas a mi sentimiento
no logro olvidar tu rostro y tus ojos
que se adueñan de mis noches de sueño.
Pero esta pluma de mi mente se encarga
de borrar el soliloquio de tu nombre
pues en este escrito queda tallado,
que aún de tí, sigo enamorado.
consolando lágrimas de amor y miseria
mas cada verso desglosa sin piedad
el ruego humillante de mi corazón por tí.
Pues tu flecha apunta al ocaso de mi esfuerzo
que hoy claudica por causa de tu partida
mas derrotado quedo mirando el pasado,
advertido por tus labios de no haberme enamorado.
Y la rima se hace amiga del son de mis voces
que hoy ruegan que regreses a mí,
para dormir junto a tu cuerpo y perderme en tu respiración,
enjuagarme con tu sudor y palabras de ardor.
Te confieso, de lágrimas seco
que, puesto en tu boca, cada beso,
fue signo de un amor denegado,
pues agraviado por tu rechazo no puedo estar,
porque en mi alma tú ya estás grabado.
Pero siente como penetra esta penumbra
en el aire que respiras a lo lejos
el agobio que clava en tu pecho
El pensar de quien te ama en silencio.
Silencio producto de la vergüenza
privada de fuerza y dignidad
que humillaba su ego desvalorado
con tal de estar a tu lado.
Y pese a todo lo que heriste en el tiempo
cuando un abrazo negabas a mi sentimiento
no logro olvidar tu rostro y tus ojos
que se adueñan de mis noches de sueño.
Pero esta pluma de mi mente se encarga
de borrar el soliloquio de tu nombre
pues en este escrito queda tallado,
que aún de tí, sigo enamorado.
Miguel D'angel
Y ENAMORADO QUEDÉ.
Y ENAMORADO QUEDÉ.