Principe gris
Poeta adicto al portal
Primera carta a tus mejillas sonrojadas.
Cuando tus fulgores
enredé en los luceros
que llevas al mirar
¡Oh! prodigio del cielo,
tuve que pasearme en tí
para explicar al universo
la razón de tus estrellas,
pues eres una niña
que lleva un triste anochecer
constelado en los ojos.
que llevas al mirar
¡Oh! prodigio del cielo,
tuve que pasearme en tí
para explicar al universo
la razón de tus estrellas,
pues eres una niña
que lleva un triste anochecer
constelado en los ojos.
Y como olvidar
los incesantes segundos
que pasé recostado en el viento
pensando en el rojo atardecer
que llevas en las mejillas
y buscándole explicación
al sol que posees.
que pasé recostado en el viento
pensando en el rojo atardecer
que llevas en las mejillas
y buscándole explicación
al sol que posees.
Eres una niña,
ángel y demonio
que ésta noche de insomnio
se ha robado mis palabras,
ladrona del verso nocturno
que se clava en el rojo amanecer
impregnado en tus mejillas
con la esencia de la luz
que inspiras al sol.
que ésta noche de insomnio
se ha robado mis palabras,
ladrona del verso nocturno
que se clava en el rojo amanecer
impregnado en tus mejillas
con la esencia de la luz
que inspiras al sol.
Linda y mágica poesía
eres tú, niña de triste mirar
que llevas luceros en los ojos
y sol en las mejillas,
el viento en el cabello
y un hechizo encantador
enredado en tu voz.
que llevas luceros en los ojos
y sol en las mejillas,
el viento en el cabello
y un hechizo encantador
enredado en tu voz.
Y eres una niña
ángel y demonio
que ésta tarde
se ha robado
un primer verso
y un poco de mí
en ésta primera carta
a tus mejillas sonrojadas.
que ésta tarde
se ha robado
un primer verso
y un poco de mí
en ésta primera carta
a tus mejillas sonrojadas.
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