Y estuvimos juntos

luna roja

Princesa de fuego
Un día cualquiera nos citamos en el café de un hotel.
-Quiero conocerte, me dijo
-Yo también, contesté entusiasmada.
-¿En el café del Hotel Santino, mañana te parece?
-Dale ¿mañana a las 10hs?
-Sí, dale.
El día amaneció gris, la lluvia con su frío manto cubre toda la ciudad y yo con toda la adrenalina a full. ¡Para mí es un día de sol!, pego un salto de la cama, me calzo los jeans, una camisa, zapatillas
-¡Que me importa la lluvia!
Pienso en vos más que nunca, no sé cómo sos, hoy develaré el misterio.
Me miro al espejo, malditos rulos con esta humedad parezco un león, nunca uso maquillaje pero con esta cara de no haber dormido nada, no quiero espantarte, delineo mis ojos, un poquito de brillo labial y… ¡ahí vamos!
Camino bajo la lluvia mientras sueño con nuestro encuentro.
Llego al café, las mesas vacías, la música suave y melancólica envuelve el ambiente, murmuro:
-no vino
-quizás fue la lluvia
-¡más sí, me siento y pido un café!
Nerviosa busco un cigarrillo en el bolso, ya había dejado de fumar pero esta incertidumbre me está matando, sigo soñando… alguien entra, viene directo hacia mí.
-¿será él?
-es como me lo imaginé!
No quiero ni mirar, mis mejillas están ardiendo, un oleaje de calor corre por todo mi cuerpo, tiemblo como una hoja al viento, las manos me sudan.
-vamos Andy, cálmate, quizás no sea él.
Y ahí estás, parado frente a mí.
-¿Andy?
-¿José?
El estira la mano para saludarme, yo lo abrazo y le estampo un beso en la mejilla, creo que lo puse incómodo.
-Perdón, murmuro, volviendo a mi lugar.
-pero... ¡estas empapada!
exclama, yo me sonrió.
-afuera llueve, por si no lo sabes.
Y nos largamos a reír como dos adolescentes, él aprovecha un descuido mío y me toma las manos, las acaricia, como si fueran dos palomas a punto de echar a volar, ellas tiemblan…
-¿terminaste el café? Un sí a media voz se escapa de mi garganta, entonces me jala de la mano.
-vamos, acompáñame, quiero mostrarte algo.
-¿y el café? Tengo que pagar, exclamo, él me mira.
-déjalo ya avise que lo cargaran a mi cuenta.
Camino a su lado, como si fuera que voy pisando nubes.
Al salir del ascensor me toma de la cintura.
-no tiembles, no voy a comerte
En la pequeña mesa del hall hay un paquete, parece un libro
-mira, aquí esta, dale ábrelo.
Desgarro el papel que lo cubre y ¡que sorpresa! Son mis poemas, lo miro con asombro y desconcierto
-¿y esto?
-elegí los que más me gustaron de todos los que me escribiste, hice hacer solo dos copias, una para vos y una para mí.
-¿estás loco?
-sí, loco por vos, me dice sonriendo.
-de vos depende si hacemos más copias, vos sos la autora.
Se me acabaron las palabras cuando él me apretó fuerte contra su pecho y me estampó un beso que me dejó sin respiración, nuestras
manos se hicieron miles recorriéndonos, palpándonos, la ropa se hizo de humo, las bocas, los cuerpos se volvieron uno, yo ya había dejado de pensar hacia rato…yo, estaba…no sé dónde estaba…hasta que desperté empapada en sudor .

Andrea Zeballos
 
Un día cualquiera nos citamos en el café de un hotel.
-Quiero conocerte, me dijo
-Yo también, contesté entusiasmada.
-¿En el café del Hotel Santino, mañana te parece?
-Dale ¿mañana a las 10hs?
-Sí, dale.
El día amaneció gris, la lluvia con su frío manto cubre toda la ciudad y yo con toda la adrenalina a full. ¡Para mí es un día de sol!, pego un salto de la cama, me calzo los jeans, una camisa, zapatillas
-¡Que me importa la lluvia!
Pienso en vos más que nunca, no sé cómo sos, hoy develaré el misterio.
Me miro al espejo, malditos rulos con esta humedad parezco un león, nunca uso maquillaje pero con esta cara de no haber dormido nada, no quiero espantarte, delineo mis ojos, un poquito de brillo labial y… ¡ahí vamos!
Camino bajo la lluvia mientras sueño con nuestro encuentro.
Llego al café, las mesas vacías, la música suave y melancólica envuelve el ambiente, murmuro:
-no vino
-quizás fue la lluvia
-¡más sí, me siento y pido un café!
Nerviosa busco un cigarrillo en el bolso, ya había dejado de fumar pero esta incertidumbre me está matando, sigo soñando… alguien entra, viene directo hacia mí.
-¿será él?
-es como me lo imaginé!
No quiero ni mirar, mis mejillas están ardiendo, un oleaje de calor corre por todo mi cuerpo, tiemblo como una hoja al viento, las manos me sudan.
-vamos Andy, cálmate, quizás no sea él.
Y ahí estás, parado frente a mí.
-¿Andy?
-¿José?
El estira la mano para saludarme, yo lo abrazo y le estampo un beso en la mejilla, creo que lo puse incómodo.
-Perdón, murmuro, volviendo a mi lugar.
-pero... ¡estas empapada!
exclama, yo me sonrió.
-afuera llueve, por si no lo sabes.
Y nos largamos a reír como dos adolescentes, él aprovecha un descuido mío y me toma las manos, las acaricia, como si fueran dos palomas a punto de echar a volar, ellas tiemblan…
-¿terminaste el café? Un sí a media voz se escapa de mi garganta, entonces me jala de la mano.
-vamos, acompáñame, quiero mostrarte algo.
-¿y el café? Tengo que pagar, exclamo, él me mira.
-déjalo ya avise que lo cargaran a mi cuenta.
Camino a su lado, como si fuera que voy pisando nubes.
Al salir del ascensor me toma de la cintura.
-no tiembles, no voy a comerte
En la pequeña mesa del hall hay un paquete, parece un libro
-mira, aquí esta, dale ábrelo.
Desgarro el papel que lo cubre y ¡que sorpresa! Son mis poemas, lo miro con asombro y desconcierto
-¿y esto?
-elegí los que más me gustaron de todos los que me escribiste, hice hacer solo dos copias, una para vos y una para mí.
-¿estás loco?
-sí, loco por vos, me dice sonriendo.
-de vos depende si hacemos más copias, vos sos la autora.
Se me acabaron las palabras cuando él me apretó fuerte contra su pecho y me estampó un beso que me dejó sin respiración, nuestras
manos se hicieron miles recorriéndonos, palpándonos, la ropa se hizo de humo, las bocas, los cuerpos se volvieron uno, yo ya había dejado de pensar hacia rato…yo, estaba…no sé dónde estaba…hasta que desperté empapada en sudor .

Andrea Zeballos
Muy bonito.
Y esta parte la mejor:
-de vos depende si hacemos más copias,

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba