Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor de caracolas
que encierran mil secretos.
Yo; la sirena de tus mares
que bucea tus entrañas.
Envié mis latidos templarios
a conquistar tierras infieles.
Armados con los versos,
escudándose en mis labios
fueron adentrándose de a poco
en tus valles solitarios.
Bordearon riberas.
Ascendieron montañas.
Reposaron los suspiros
en la laguna de tu boca.
Saetas de recitar pausado
el deseo de mi aliento,
ansiando franquear
la coraza de tu pecho.
Tú callabas; con la mirada perdida
en el techo celeste de la alcoba…
¿En qué piensas?
No pienso en nada
¿Qué esconde tu latido
que ahora se desboca?
…Y con tus ojos
cosidos a los míos
y las huellas de tus dedos
desandando mis llanuras…
fui yo la conquistada
aunque tú; curioso desatino,
fuiste el vencido.
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