Kazor
Poeta adicto al portal
Cansancio de la nieve
pajáros desnudos reviven las carnes flácidas
hombres bailan adormilados sobre los cartones,
el vino tiene un brillo estándar
y sus flores caen en cascadas de suicidios
los cerebros son hermanos del sufrimiento
y las niñas juegan a la comba en el infierno
mientras los pequeños silban los anuncios
y beben y se drogan para ser mayores,
ya son cerdos y lo saben.
Las mujeres pasean por el parque enseñando
los atributos de los dioses,
la imaginación ha muerto
y el desgaste del sexo es continuo,
tan solo el alcohol llega a deshinibirme.
Conflictos en los asfaltos kilométricos,
colas para comprar estúpidos cerebros desgastados,
ansias por tener sexo anal en un autobús,
todo se junta en su conjunto y por eso el universo explota
detonando melodías al azar
que destruyen tempános en movimiento,
que retuercen antiguos corazones.
Calles carmesí rodeadas de platino
con nombres que intentan significar algo,
pero todo es miseria, todo o casi todo,
creo que tu tambien eres miseria
por eso me gustas, hueles a la ciudad donde nacimos.
Como desconocidos nadamos en lápislazuli,
en un oceano de trifulcas y guerras sin sentido,
intentando dar amor a cambio de sexo,
dar dinero a cambio de amor,
regalar flores, condones, bombones o drogas,
algo por amor, algo que todo valga.
Todas las noches vierten sangría en las terrazas,
vierten sangre donde duermen los puros,
donde las copas se vacían,
donde el amor se consume tranquilamente en un sofa.
Vierte ceniza sobre mi,
que escribo algo neutro,
de conciencias desgastadas,
de amores resentidos,
que escribo por escribir,
por ti o por las nubes,
por los pajáros desnudos
que picotean mis iris.
Amor donde se encuentra tu forma de hacer sombras,
tus calumnias, tus matanzas, la sangre con que te bañas,
yo te amo más que el mundo adora su destrucción,
soy tu hombre o tu sol,
el tacon con que golpeas,
dejame llevarte a solas
por si acaso te mareas en los instantes de luz,
en llevaderos senderos donde bosques iluminan
nuestro labios de carroña
mientras las lunas observan como juntos nos besamos,
como más nos separamos tan fugaces, tan felices
por dejarnos el amor en los tristes ataúdes
donde el tiempo oxidara los besos que nunca dimos
porque como estatuas nos dormimos.
Enfrente del dulce mar.
pajáros desnudos reviven las carnes flácidas
hombres bailan adormilados sobre los cartones,
el vino tiene un brillo estándar
y sus flores caen en cascadas de suicidios
los cerebros son hermanos del sufrimiento
y las niñas juegan a la comba en el infierno
mientras los pequeños silban los anuncios
y beben y se drogan para ser mayores,
ya son cerdos y lo saben.
Las mujeres pasean por el parque enseñando
los atributos de los dioses,
la imaginación ha muerto
y el desgaste del sexo es continuo,
tan solo el alcohol llega a deshinibirme.
Conflictos en los asfaltos kilométricos,
colas para comprar estúpidos cerebros desgastados,
ansias por tener sexo anal en un autobús,
todo se junta en su conjunto y por eso el universo explota
detonando melodías al azar
que destruyen tempános en movimiento,
que retuercen antiguos corazones.
Calles carmesí rodeadas de platino
con nombres que intentan significar algo,
pero todo es miseria, todo o casi todo,
creo que tu tambien eres miseria
por eso me gustas, hueles a la ciudad donde nacimos.
Como desconocidos nadamos en lápislazuli,
en un oceano de trifulcas y guerras sin sentido,
intentando dar amor a cambio de sexo,
dar dinero a cambio de amor,
regalar flores, condones, bombones o drogas,
algo por amor, algo que todo valga.
Todas las noches vierten sangría en las terrazas,
vierten sangre donde duermen los puros,
donde las copas se vacían,
donde el amor se consume tranquilamente en un sofa.
Vierte ceniza sobre mi,
que escribo algo neutro,
de conciencias desgastadas,
de amores resentidos,
que escribo por escribir,
por ti o por las nubes,
por los pajáros desnudos
que picotean mis iris.
Amor donde se encuentra tu forma de hacer sombras,
tus calumnias, tus matanzas, la sangre con que te bañas,
yo te amo más que el mundo adora su destrucción,
soy tu hombre o tu sol,
el tacon con que golpeas,
dejame llevarte a solas
por si acaso te mareas en los instantes de luz,
en llevaderos senderos donde bosques iluminan
nuestro labios de carroña
mientras las lunas observan como juntos nos besamos,
como más nos separamos tan fugaces, tan felices
por dejarnos el amor en los tristes ataúdes
donde el tiempo oxidara los besos que nunca dimos
porque como estatuas nos dormimos.
Enfrente del dulce mar.