La noche portaba flores de luz,
de luz dolorosa a los cielos abiertos en uve
en una de las sombras del almendro
cuando florece.
Cerró el tiempo este nudo en la garganta
que nombra la vida,
bajo el respirar de las estrellas,
tal la soberbia que acepta la tristeza
con un glaciar en el corazón.
Voy de la luz a la sombra
de todos y de nadie dividida
al paso del silencio que añora el beso.
Tal vez la castidad del invierno
justifica la ternura con el color de la nieve,
las manos abiertas
y palabras gastadas en su boca virgen.
Se diría que entre la soledad y la distancia
demasiado de todo:
puedo herirte menos y amarte más.
de luz dolorosa a los cielos abiertos en uve
en una de las sombras del almendro
cuando florece.
Cerró el tiempo este nudo en la garganta
que nombra la vida,
bajo el respirar de las estrellas,
tal la soberbia que acepta la tristeza
con un glaciar en el corazón.
Voy de la luz a la sombra
de todos y de nadie dividida
al paso del silencio que añora el beso.
Tal vez la castidad del invierno
justifica la ternura con el color de la nieve,
las manos abiertas
y palabras gastadas en su boca virgen.
Se diría que entre la soledad y la distancia
demasiado de todo:
puedo herirte menos y amarte más.