[center:b688411561]
Yo la quise mucho,
como quiere el cielo todas sus estrellas;
un día me dijo con profunda pena,
-¡Tengo que marcharme a lejanas tierras!-.
A mi ver creía que ese día el cielo me caía encima,
¿Cómo yo podría soportar su ausencia?
El tiempo a pasado, yo guardo el recuerdo
de mujer tan bella;
que dejó en mi alma, de amor, ondas huellas.
Mi corazón palpita fuertemente cada vez que la pienso,
cada vez que aspiro el aroma de alguna gardenia.
Yo lo sé, a mi nadie me ha querido como aquella reina,
necesito volver a encontrarla, apretarla entre mis brazos;
y que libre mi pecho de tristezas y penas.
Aquella tarde que partió ella iba muy triste,
de mi se llevo su barriga llena,
me dió un largo beso y lloré con ella.[/center:b688411561]
Yo la quise mucho,
como quiere el cielo todas sus estrellas;
un día me dijo con profunda pena,
-¡Tengo que marcharme a lejanas tierras!-.
A mi ver creía que ese día el cielo me caía encima,
¿Cómo yo podría soportar su ausencia?
El tiempo a pasado, yo guardo el recuerdo
de mujer tan bella;
que dejó en mi alma, de amor, ondas huellas.
Mi corazón palpita fuertemente cada vez que la pienso,
cada vez que aspiro el aroma de alguna gardenia.
Yo lo sé, a mi nadie me ha querido como aquella reina,
necesito volver a encontrarla, apretarla entre mis brazos;
y que libre mi pecho de tristezas y penas.
Aquella tarde que partió ella iba muy triste,
de mi se llevo su barriga llena,
me dió un largo beso y lloré con ella.[/center:b688411561]