Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Y me llaman Saúco
Anda, ven, avanza hacia mí un paso más, te pido;
que yo en cada anochecer un paso avanzo,
por alcanzar el día aun no vivído
en que nos encontremos en un nuevo lugar,
distinto cielo; bajo lo que iniciamos hace ya medio siglo.
O acaso continuamos, a veces me pregunto,
pues siempre presentí haberte conocido ya otras veces,
desde que te miré aquella vez primera, bella y yacente.
Y me llaman Saúco. Aquél que echara sus profundas raíces,
aledaño del río que separa paises al tiempo que los une.
Bajo mi sombra y lluvia pertinaz, llegase tú cansada a recostarte,
por apagar la sed de amar que a tu ser consumía.
Pero te fuiste un día, y como aún te espero, con el nocturno viento
que a mis hojas remece, riego el suelo aquél en que dormiste.
Y me llaman Saúco, vetusto y triste, deseando contemplarte.
Anda, ven, avanza hacia mí un paso más, te pido;
que yo en cada anochecer un paso avanzo,
por alcanzar el día aun no vivído
en que nos encontremos en un nuevo lugar,
distinto cielo; bajo lo que iniciamos hace ya medio siglo.
O acaso continuamos, a veces me pregunto,
pues siempre presentí haberte conocido ya otras veces,
desde que te miré aquella vez primera, bella y yacente.
Y me llaman Saúco. Aquél que echara sus profundas raíces,
aledaño del río que separa paises al tiempo que los une.
Bajo mi sombra y lluvia pertinaz, llegase tú cansada a recostarte,
por apagar la sed de amar que a tu ser consumía.
Pero te fuiste un día, y como aún te espero, con el nocturno viento
que a mis hojas remece, riego el suelo aquél en que dormiste.
Y me llaman Saúco, vetusto y triste, deseando contemplarte.
Última edición: