gamaliel dante
Poeta adicto al portal
Siento mi infancia
como un niño, nada más,
dialogando con los árboles
con las flores, con los nidos.
Jugando en la arena del río
tendido en sus playas
¡ Solo ! y nada más.
Retozando con las caricias del agua,
mirando el árbol que ardía
tocado por el sol y los pájaros
y...Nada más.
Fuí amigo de los duendes
que moraban en las sendas
llenas de vívidas mariposas,
y bajo un cielo de plata
miraba las estrellas
que se reían y se abrazaban.
buscaba en la nevada luna
el paraíso de las hadas.
jugando con el verde
de los dilatados campos.
Me olvidaba del tiempo,
del cansancio, de las distancias,
y en esa armonia apagada de silencios
me acercaba a los cercos, y lloraba,
porque era eso, solo un niño.
¡ Y nada más!
Gamaliel
como un niño, nada más,
dialogando con los árboles
con las flores, con los nidos.
Jugando en la arena del río
tendido en sus playas
¡ Solo ! y nada más.
Retozando con las caricias del agua,
mirando el árbol que ardía
tocado por el sol y los pájaros
y...Nada más.
Fuí amigo de los duendes
que moraban en las sendas
llenas de vívidas mariposas,
y bajo un cielo de plata
miraba las estrellas
que se reían y se abrazaban.
buscaba en la nevada luna
el paraíso de las hadas.
jugando con el verde
de los dilatados campos.
Me olvidaba del tiempo,
del cansancio, de las distancias,
y en esa armonia apagada de silencios
me acercaba a los cercos, y lloraba,
porque era eso, solo un niño.
¡ Y nada más!
Gamaliel