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Me acariciaba el rostro…
y no era él,
era ese viento..
que despeina hasta el pensamiento...
y a los celos hacen correr,
bebía mis lágrimas...
y no era él,
era el pañuelo que empapa el miedo
de que llorar, te puedan ver,
besaba mis labios…
y no era él,
era la rosa que luce hermosa
y que calma la sed.
Me besaba el cuello...
y no era él,
era la luna que paseaba por mi piel desnuda
haciéndome estremecer,
me amaba...
y no era él,
era un sueño que se apodero de mi cuerpo
llenándolo de placer.
Me robó el corazón...
y sí, era él,
se lo llevo sin yo saberlo…
me dejó sin respiración sin consuelo,
ahora, de pena muero
no tengo alma, ni corazón...
ni amor para seguir viviendo,
alguien, al oído me dice te quiero…
y no, es él.
Me acariciaba el rostro…
y no era él,
era ese viento..
que despeina hasta el pensamiento...
y a los celos hacen correr,
bebía mis lágrimas...
y no era él,
era el pañuelo que empapa el miedo
de que llorar, te puedan ver,
besaba mis labios…
y no era él,
era la rosa que luce hermosa
y que calma la sed.
Me besaba el cuello...
y no era él,
era la luna que paseaba por mi piel desnuda
haciéndome estremecer,
me amaba...
y no era él,
era un sueño que se apodero de mi cuerpo
llenándolo de placer.
Me robó el corazón...
y sí, era él,
se lo llevo sin yo saberlo…
me dejó sin respiración sin consuelo,
ahora, de pena muero
no tengo alma, ni corazón...
ni amor para seguir viviendo,
alguien, al oído me dice te quiero…
y no, es él.
Hermosa melancolía para un poema sobre el que sobrevuela una sentida ausencia, tu manera de escribirlo me ha parecido muy bella amiga Téura. Abrazote vuela. Paco.
Me acariciaba el rostro…
y no era él,
era ese viento..
que despeina hasta el pensamiento...
y a los celos hacen correr,
bebía mis lágrimas...
y no era él,
era el pañuelo que empapa el miedo
de que llorar, te puedan ver,
besaba mis labios…
y no era él,
era la rosa que luce hermosa
y que calma la sed.
Me besaba el cuello...
y no era él,
era la luna que paseaba por mi piel desnuda
haciéndome estremecer,
me amaba...
y no era él,
era un sueño que se apodero de mi cuerpo
llenándolo de placer.
Me robó el corazón...
y sí, era él,
se lo llevo sin yo saberlo…
me dejó sin respiración sin consuelo,
ahora, de pena muero
no tengo alma, ni corazón...
ni amor para seguir viviendo,
alguien, al oído me dice te quiero…
y no, es él.