Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trajiné con piedras, papel y llanto,
con dulces palabras y tragos de hiel;
hube de subir a montes sagrados,
más todo lo hice, inconscientemente infiel
a teorías de sabios orates o santos
pero ahora sé, que por instinto, sobreviviré
Y si he de escapar de los perros de Fausto
o de enfrentarme al monstruo, que inverna en tu harén,
puedes grabarlo en tu mejor calicanto,
que estoy segura que los venceré.
Mi piel no es de amianto
tampoco forrada en satén,
mi corazón va despacio
pero se acelera, cuando pienso en mi bien
Y corre cual liebre,
perseguida por lobos,
y vuela tan raudo,
como el halcón que va tras de él;
y si estás de por medio
seguro que infarta pero en un último intento
sobreviviré
Y podrán injuriarme
las brujas del tiempo;
y podrán socavar, sus lombrices,
la tierra bajo mis pies,
pero yo te juro, ¡y por ésto no me llevará el diablo!
que a todos ellos los desahuciaré;
porque cuando amo, me entrego despacio,
completa e iracunda me defiendo al vaivén
de la fuerza que hay, en mi canto sagrado,
que emana del mismo sitio, donde se inventó la miel.
con dulces palabras y tragos de hiel;
hube de subir a montes sagrados,
más todo lo hice, inconscientemente infiel
a teorías de sabios orates o santos
pero ahora sé, que por instinto, sobreviviré
Y si he de escapar de los perros de Fausto
o de enfrentarme al monstruo, que inverna en tu harén,
puedes grabarlo en tu mejor calicanto,
que estoy segura que los venceré.
Mi piel no es de amianto
tampoco forrada en satén,
mi corazón va despacio
pero se acelera, cuando pienso en mi bien
Y corre cual liebre,
perseguida por lobos,
y vuela tan raudo,
como el halcón que va tras de él;
y si estás de por medio
seguro que infarta pero en un último intento
sobreviviré
Y podrán injuriarme
las brujas del tiempo;
y podrán socavar, sus lombrices,
la tierra bajo mis pies,
pero yo te juro, ¡y por ésto no me llevará el diablo!
que a todos ellos los desahuciaré;
porque cuando amo, me entrego despacio,
completa e iracunda me defiendo al vaivén
de la fuerza que hay, en mi canto sagrado,
que emana del mismo sitio, donde se inventó la miel.
::