Terquedad, amarte sin contemplaciones.
Es renunciar a la castidad doliente
amasando tu figura como arcilla presta
al tacto de mi pecador.
Necedad infame por renunciar a tus labios,
que humanamente no pueden amarme
sin haber dado un paso más al infierno frío e inocuo.
Amarte significa renunciar a la vida.
Y seguir viviendo, es sinónimo de
la intransigente huída de tu amor.
Y sigo aquí, siendo espasmo de despedida,
de la gloria fugitiva que no dejó pisadas,
ni huellas por donde seguirte.
Amarte fue romper con tabú,
tan caro que sigo pagando la osadía
de haber saboreado tus labios y tus dones.
Un adiós remitido a tu ausencia.
Sigo amándote sería la firma
del mensaje que por viento
seguramente llegará tardío,
y muy álgido a tus oídos.
Es cierto, siento amarte infinitamente,
pero hasta los recuerdos
secuestraste de mi corazón,
arrebatando cada instante,
y hoy, ya no sé ni porqué respiro.
Es renunciar a la castidad doliente
amasando tu figura como arcilla presta
al tacto de mi pecador.
Necedad infame por renunciar a tus labios,
que humanamente no pueden amarme
sin haber dado un paso más al infierno frío e inocuo.
Amarte significa renunciar a la vida.
Y seguir viviendo, es sinónimo de
la intransigente huída de tu amor.
Y sigo aquí, siendo espasmo de despedida,
de la gloria fugitiva que no dejó pisadas,
ni huellas por donde seguirte.
Amarte fue romper con tabú,
tan caro que sigo pagando la osadía
de haber saboreado tus labios y tus dones.
Un adiós remitido a tu ausencia.
Sigo amándote sería la firma
del mensaje que por viento
seguramente llegará tardío,
y muy álgido a tus oídos.
Es cierto, siento amarte infinitamente,
pero hasta los recuerdos
secuestraste de mi corazón,
arrebatando cada instante,
y hoy, ya no sé ni porqué respiro.