Y cuando te vayas
de blanco y negro
pintaré tus fotos.
Y cuando se acabe
bordaré de plata
mis sueños rotos.
Lloraré de azules
los mares de invierno.
Apagaré las luces
con un te quiero
que nunca dijimos,
aún cuando yo lo siento.
Dejaré en tu pantalla
mis ojos negros,
mis labios tan suaves
que hicieron tus besos.
Así, cuando te vayas,
ya no tendré miedo.
Porque si te lo di todo,
tú te me diste entero.
Y aún más siempre,
siempre montaña,
siempre pared,
siempre viento,
siempre mirando las nubes,
así que, siempre tan lejos.
Debí suponer que te ibas
cuando apartaste tu pelo,
de mis manos tan calientes
para poner escarcha;
y ya no dijiste nada,
y sólo miraste al cielo.