Seamos perfectos entre rotos y descosidos. Ya sabemos lo que son las magulladuras de la vida.
Ahora nos toca dejar de sangrar.
Ahora nos toca gritarle al dolor que ya no queremos su compañía.
Ahora no toca éste nosotros.
¡Joder, vaya si nos toca!
Más te vale, Karma hijo de puta que cumplas tu parte del trato.
Ya fui bueno...