delirum-tremens
Poeta recién llegado
Olores perfumados, tácticamente
El autor ha sido señalado en la época de sus confesiones
La maldad, si bien es cierta, no siempre proviene del corazón
Hay caminos transitables por la inteligencia y la imaginación
después de tanto maltratar su espíritu, se hecho a volar por la ventana
Miro el reloj
Eran las 5 horas de aquel viernes de semana santa
Las palmeras, los tipos que salían apresurados de sus casas preparándose para el viacrucis
El interesante caminar de aquel borracho que era esperado por su amor de juventud en la puerta de aquella casa azul
Las viejecillas que caminaban lentamente implorándole al tiempo la belleza arrebatada
Los ríos que arrastraban desde los cerros a los conejos muertos
La muñeca de cabellos rizados que conquisto un día de mayo, coqueteando con los automovilistas que tocaban el claxon al verla pasar
Antes de caer por la ventana se dispuso a ver el viento, ustedes dirán que estaba un poco loco por que el viento no se ve, pero el lo veía
Siempre fue un hombre práctico, extasiado de las pequeñas cosas
Enfermo de excesiva vida
Miro el reloj, hacían ya las 5:20 cuando su cuerpo tocaba el suelo
Regalo los ojos de un hombre de mundo
Para que lloraran en los días de tristeza
Regalo sus labios
Para que en el frío invierno calienten un poco tu acostumbrado cuerpo
Regalo sus brazos para las madrugadas de desesperación
Regalo su pelo, regalo sus piernas
Regalo todo
pero nunca el corazón.
El autor ha sido señalado en la época de sus confesiones
La maldad, si bien es cierta, no siempre proviene del corazón
Hay caminos transitables por la inteligencia y la imaginación
después de tanto maltratar su espíritu, se hecho a volar por la ventana
Miro el reloj
Eran las 5 horas de aquel viernes de semana santa
Las palmeras, los tipos que salían apresurados de sus casas preparándose para el viacrucis
El interesante caminar de aquel borracho que era esperado por su amor de juventud en la puerta de aquella casa azul
Las viejecillas que caminaban lentamente implorándole al tiempo la belleza arrebatada
Los ríos que arrastraban desde los cerros a los conejos muertos
La muñeca de cabellos rizados que conquisto un día de mayo, coqueteando con los automovilistas que tocaban el claxon al verla pasar
Antes de caer por la ventana se dispuso a ver el viento, ustedes dirán que estaba un poco loco por que el viento no se ve, pero el lo veía
Siempre fue un hombre práctico, extasiado de las pequeñas cosas
Enfermo de excesiva vida
Miro el reloj, hacían ya las 5:20 cuando su cuerpo tocaba el suelo
Regalo los ojos de un hombre de mundo
Para que lloraran en los días de tristeza
Regalo sus labios
Para que en el frío invierno calienten un poco tu acostumbrado cuerpo
Regalo sus brazos para las madrugadas de desesperación
Regalo su pelo, regalo sus piernas
Regalo todo
pero nunca el corazón.