Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Y sin embargo
he cambiado como todo cambia,
traté de ser como me conociste,
agua de río, ola de mar en calma,
suspiro entre vendavales
de tormenta con truenos,
certero con el grito y con el silencio,
pero ya lo ves, el tiempo gana,
el cabello no parece mas una noche cerrada
y mis ojos ahora duermen aun lado
de las fisuras de mi mirada,
mi risa que antes distaría sin vergüenza
el duelo de las campanas ahora no espanta
ni a la tristeza, el pecho de fuelle donde
absolvimos tus condenas ahora tose con pena,
mis rodillas que fueron cimiento de nuestros
primeros besos y de todo el amor que te debo
ahora tiemblan ante la mas mínima sospecha
de que regresas,
sin embargo, aroma de mandarina, me he cuidado
de males de ojos y de las malas lenguas,
aun conservo para tu pasado como remedio mi aliento,
no soy el mismo es cierto y sin embargo aquí,
sin preguntas, como en todos los sueños, te espero.
Due® 13.9.11
.
he cambiado como todo cambia,
traté de ser como me conociste,
agua de río, ola de mar en calma,
suspiro entre vendavales
de tormenta con truenos,
certero con el grito y con el silencio,
pero ya lo ves, el tiempo gana,
el cabello no parece mas una noche cerrada
y mis ojos ahora duermen aun lado
de las fisuras de mi mirada,
mi risa que antes distaría sin vergüenza
el duelo de las campanas ahora no espanta
ni a la tristeza, el pecho de fuelle donde
absolvimos tus condenas ahora tose con pena,
mis rodillas que fueron cimiento de nuestros
primeros besos y de todo el amor que te debo
ahora tiemblan ante la mas mínima sospecha
de que regresas,
sin embargo, aroma de mandarina, me he cuidado
de males de ojos y de las malas lenguas,
aun conservo para tu pasado como remedio mi aliento,
no soy el mismo es cierto y sin embargo aquí,
sin preguntas, como en todos los sueños, te espero.
Due® 13.9.11
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