Enrique Romero
Poeta recién llegado
Hoy nació la estela
de un día inmortal,
y es testigo su ocaso,
su noche y su mar,
y el frío que acontece
y el viento que está
dispuesto a matar.
Hoy el viento
tiene tu perfume
de durazno silvestre
y frescura virginal.
El ocaso es el reflejo
de mí alma abatida
desde que ya no estás,
el frío es su amorío
su amante y su poderío
que me han de matar.
La mar y su canción
me llenan de regocijo,
su soledad tranquila
me invita al suicidio
y tú, tú eres la mar.
Fui ingenuo,
sólo un beso tuyo
me salvó de la vida
y selló mi muerte.
de un día inmortal,
y es testigo su ocaso,
su noche y su mar,
y el frío que acontece
y el viento que está
dispuesto a matar.
Hoy el viento
tiene tu perfume
de durazno silvestre
y frescura virginal.
El ocaso es el reflejo
de mí alma abatida
desde que ya no estás,
el frío es su amorío
su amante y su poderío
que me han de matar.
La mar y su canción
me llenan de regocijo,
su soledad tranquila
me invita al suicidio
y tú, tú eres la mar.
Fui ingenuo,
sólo un beso tuyo
me salvó de la vida
y selló mi muerte.
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