sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera ser una aventura para deslizarme por tu sangre
llegar hasta tu boca
y pulirme en tu memoria
allí donde esperan tus besos
allí donde gravita el tiempo
quiero perderme por tu boca
agarrarte en el alma
y deslizarte en mi corazón
allí donde se encuentra el beso
allí donde no tengo elección
de besar tu cuerpo
confundido entre mis labios,
allí donde se hace el beso a beso
lentamente
en un sueño adictivo entre mis labios
remonto tu piel
y allí esta mi alma
allí donde se siente el placer
y donde el orgasmo esta en tus versos
allí donde cristaliza el alba metido entre las montañas de mi cuerpo
y en donde habita una luna en mis ojos y un sol que se junta con el rayo de tus amores
allí donde no existe el dolor sino el mundo donde se acuestan las estrellas
bajo ese color hecho para amarte y nunca olvidar ese posicionamiento que me hace caer en mis lágrimas para desembocar en ese adiós que me hace llevarte a mi tumba
a mi muerte
y a mi fe
allí donde el amor no solo perdona a mi espíritu sino a mi existencia
y mi amanecer entre ese cementerio que me lleva arder bajo tu pecho
allí donde me das tu calor
en el último paso hacia mi dolor
y todo por amor.
llegar hasta tu boca
y pulirme en tu memoria
allí donde esperan tus besos
allí donde gravita el tiempo
quiero perderme por tu boca
agarrarte en el alma
y deslizarte en mi corazón
allí donde se encuentra el beso
allí donde no tengo elección
de besar tu cuerpo
confundido entre mis labios,
allí donde se hace el beso a beso
lentamente
en un sueño adictivo entre mis labios
remonto tu piel
y allí esta mi alma
allí donde se siente el placer
y donde el orgasmo esta en tus versos
allí donde cristaliza el alba metido entre las montañas de mi cuerpo
y en donde habita una luna en mis ojos y un sol que se junta con el rayo de tus amores
allí donde no existe el dolor sino el mundo donde se acuestan las estrellas
bajo ese color hecho para amarte y nunca olvidar ese posicionamiento que me hace caer en mis lágrimas para desembocar en ese adiós que me hace llevarte a mi tumba
a mi muerte
y a mi fe
allí donde el amor no solo perdona a mi espíritu sino a mi existencia
y mi amanecer entre ese cementerio que me lleva arder bajo tu pecho
allí donde me das tu calor
en el último paso hacia mi dolor
y todo por amor.